El proceso de extranjerización de las empresas dejó en manos de pocos la formación de precios

Los precios acosan a Duhalde y el desempleo alcanzaría el 30%

ISIDORO GILBERT

 

Ahora la desocupación es reconocida en el 22 %, pero el politólogo Rosendo Fraga avizora para mayo un desempleo del 30% de la población económicamente activa. Como la semidesocupación suele llegar a cifras parecidas, el panorama es ominoso y las perspectivas del estallido social, al alcance de la mano.

«La Nación» informa de irrupción de famélicos en chacras de la provincia de Buenos Aires, llevándose choclos y, en casos, hasta animales para comer.

Ocurre todo en una sociedad que está experimentando su presencia activa en los grandes asuntos del país, como lo revelaron las manifestaciones de masas del 19 y veinte de diciembre, que volteó al gobierno de Fernando de la Rúa.

¿Tiene ante sí, Duhalde, un destino parecido? Cinco encuestadores coincidieron en «Pagina/12″ en que es impredecible saber si el presidente llega o no al 2003. Para los expertos, depende de la economía.

En los últimos días los precios han tenido un alza del 37% en alimentos. Como en enero, cuando la inflación fue del 2,3%, la haría y el aceite lideran las subas, pero hubo además alzas fuertes en artículos de limpieza y el índice que se viene refleja la suba de la nafta.

Precios en pesos, ganancias en dólares

Las empresas formadoras de precios quieren mantener sus beneficios en dólares, a pesar que la economía se pesificó. Por eso, aspiran  y no sólo eso– a trasladar a precios toda la devaluación.

El dólar se cotiza actualmente en poco más de dos pesos por unidad.

Si se disparan los precios, escribe «Cash», suplemento económico de Página/12, y el aumento de los precios de los combustibles actuaría como gatillo, «provocaría una crisis de proporciones al plan (económico) de Duhalde».

¿Cuáles son las razones? La economía argentina sufrió un profundo proceso de concentración y extranjerización que dejó la formación de precios en escasas manos. Dicho de otro modo: los precios no suben por el incremento de los costos de la producción (tarifas de servicios públicos y salarios, por caso, están congelados); aumentan, principalmente, porque no hay competencia, sostiene «Cash».

Además, las trasnacionales y los grandes grupos locales buscan mantener sus utilidades en dólares. De esta manera, dolarizan sus precios, sin tener en cuenta la incidencia real de la devaluación en sus costos. Lo más llamativo es que el sector agropecuario, que utiliza poco productos importados, alineó sus precios internos al aumento del dólar. Duplicaron los precios de harinas, cereales y sus derivados. Su argumento: los commodities se cotizan en divisas. Sí, pero se producen en el país, con costos argentinos.

Juzgan por lo que el gobierno hace

Como los obispos y otros sectores ha reclamado que a las exportaciones agropecuarias, beneficiadas superlativamente por la devaluación, se les impongan retenciones (del 20%), las empresas han puesto el grito en el cielo. Creen en su gran capacidad de presión para evitar la gabela, o reducir su alícuota. Razones no les faltan. La ley que impuso retenciones a las exportaciones de hidrocarburos, monopolizados por la española Repsol, aún no ha sido puesta en funcionamiento.

Si se impusieran las retenciones, bajarían los precios internos, sostienen los analistas. Es decir que no solamente habría recursos para atender a los desocupados, sino que incidiría sobre lo que se exhiben en las góndolas.

El analista Artemio López sostiene que «la ciudadanía no está a favor ni en contra de Duhalde a priori, sino por lo que apoya o rechaza cosas que hace». Otro encuestador, Hugo Haime, dice que son mayoría los que dicen que el presidente se quede: sólo un tercio insiste en que hay que convocar a elecciones (35% para la consultora Analía del Franco). Pero todos coinciden en que su futuro depende de la inflación. Entre otras razones: desataría una ola de huelgas por aumentos de salarios.

Y alentaría a los partidarios de dolarizar la economía, la panacea de la superortodoxia, que respalda Carlos Menem.

Pero una encuesta de Gallup indica que sólo dos de cada diez argentinos se inclinan por abandonar el peso y transformar sus ahorros y deudas en dólares. Esa es una buena noticia para el gobierno, pero no otras conclusiones de la compulsa: dos de cada tres argentinos creen que su situación económica personal empeorará o seguirá igual en los próximos doce meses.

El sesenta y seis por ciento no está de acuerdo con las medidas económicas del gobierno y un 55% sacaría si pudiera, el dinero de los bancos. No es lo que se dice confianza. *

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