Especulando con las fracturas
POR JORGE JAURI
Cuando aparezcan los saldos del balance monetario del BCU correspondiente a febrero sabremos aunque más no sea de manera indirecta– cuánto se ha profundizado el deterioro de las fuentes de ingreso usuales del Estado.
En dos semanas, cuando ello suceda, tendremos, además, las cifras de recaudación de la DGI correspondientes a diciembre y un preliminar de IVA e Imesi para enero.
En quince días más sabremos cuánto será realmente el ahorro y el estimado de recaudación «legal» consagrado en la Ley de Responsabilidad Fiscal. Entonces el gobierno tendrá una idea más real de cuál es, ahora, la entidad del déficit fiscal y, sobre todo, tendrá una idea de su proyección en el año. Probablemente allí el gobierno se encuentre con la necesidad de proponer nuevas medidas en la línea del ajuste; medidas tan o más significativas que el ajuste cambiario del 7 de enero o el paquete fiscal en discusión.
Las medidas actualmente en discusión son la respuesta del gobierno a los efectos de la ruptura de la convertibilidad en Argentina.
En dos meses todo aquello que determinara esta respuesta política se ha agravado sustancialmente. El impacto del default financiero argentino que se precipitara durante enero y febrero ha incorporado casi plenamente un tipo de riesgo que la economía uruguaya había dejado atrás hace veinte años. El nuevo riesgo aún no ha sido incorporado al diagnóstico en el cual se apoyan las medidas cambiarias de enero y el ajuste fiscal de febrero.
Lo nuevo es más déficit. Progresión que no podrá impedir niveles de actividad estimulados por cualquier «política activa».
Ahora el gobierno reconoce abiertamente que la progresión de dicho déficit aproxima la economía al colapso.
Sin acuerdo con los bancos para proveer recursos reales en metálico, generar un golpe de impacto sobre la confianza y bajar la tasa de interés, sin acuerdo firme en la coalición de gobierno y una oposición en cuyo plan de trabajo subsiste la hipótesis del triunfo por decantación, el ministro Bensión sólo tiene dos alternativas.
Una, la que intenta ejecutar: ajustar y esperar que se modifiquen las circunstancias externas. La otra es la que ha comenzado a dejar el ámbito académico y el senador Michelini se ha encargado de transportar a la discusión política sin ambigüedad alguna: devaluar tan fuerte como sea necesario para no seguir de atrás la devaluación argentina y volver a vender cómodamente todo lo que se pueda en Brasil.
Se agotan los plazos y los créditos
El ministro Bensión reniega de esa opción y se irá si tiene que aceptarla. Sus razones estriban en el argumento de que una devaluación mayor a la que ya se ha dispuesto generaría un caos que terminaría de eliminar cualquier esperanza de procesar cambios estructurales que sólo pueden realizarse en marcos de estabilización. Al gobierno ya le queda muy poco margen para trabajar en esta línea. El virtual cierre del mercado internacional del crédito y los desequilibrios bancarios lo nuevo de febrero– acotan la posibilidad que aún existía en enero de financiar la espera. Uruguay ha comenzado a perder reservas aceleradamente. Aún existe una cómoda disponibilidad si se considera el conjunto del stock del sistema público y privado.*
El gobierno puede utilizar la asistencia de caja del FMI prevista para estos casos y aun adelantar la utilización del nuevo stand by que firmará para el año programa 2002-2003. Empero, hasta en esto los impactos externos acorralan al ministro Bensión y su esquema actual.
La experiencia argentina condiciona un cambio de actitud del Fondo en la consideración de los defectos usuales de los programas de los gobiernos asistidos.
La devaluación, opción de riesgo extremo
En tanto, lo realmente nuevo es la enorme incertidumbre sobre cuáles serán las fuentes de financiamiento del déficit que el gobierno deberá enunciar en los próximos días y que, además, sean conciliables con la política actual.
Si el gobierno no logra despejar esta nueva incertidumbre, los efectos de la desconfianza persistirán y en ese marco el aumento del riesgo será insoportable políticamente. Entonces habrá que devaluar y afrontar las consecuencias de la ruptura de la cadena de pagos, el desequilibrio financiero y una caída del salario real desconocida para los trabajadores en los últimos treinta y cinco años.
Allí sí, lo nuevo será el caos. La condición necesaria para que triunfe la especulación de quienes desean acelerar el relevo del contador Bensión y, probablemente, también de alguien más importante que el ministro…
* Mañana lunes ingresarían los U$S 100: que deben proveer los tres bancos socios del Estado en el Comercial y probablemente en los próximos días finalice la asistencia de caja que el BCU está aportando a los bancos para que el actual retiro de depósitos se haya producido con tranquilidad. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad