Semana de negociaciones para aprobación del presupuesto
El ministro Jorge Remes Lenicov iniciará el martes negociaciones directas con el FMI, mientras que en Argentina el oficialismo intentará brindarle respaldo político aprobando en tiempo récord el presupuesto nacional.
El presidente Eduardo Duhalde dio órdenes precisas a los jefes de las bancadas oficialistas en el Congreso Nacional para que el miércoles, a más tardar, obtengan un dictamen favorable, por lo menos en la comisión de Presupuesto, donde domina el peronismo.
Sin embargo, el presupuesto elimina beneficios impositivos para industrias radicadas en seis provincias, cuyos legisladores anticiparon que no darán la aprobación que exige el presidente.
A la eliminación de estos beneficios promocionales se le sumaría –también por exigencia del FMI– la eliminación posterior de los subsidios a los combustibles, que benefician a los pobladores de las provincias patagónicas, y el subsidio a la producción del tabaco que reciben los productores del noroeste del país.
«El presupuesto tiene que salir sí o sí», remarcó con firmeza a ANSA un jefe parlamentario del oficialismo, admitiendo que hubo directivas «muy precisas» desde la Casa de Gobierno.
Sin embargo, otros legisladores del oficialismo que responden a las provincias afectadas por el recorte aseguraron que no votarán el presupuesto si se eliminan esos beneficios impositivos, valuados en 300 millones de dólares anuales.
El denominado «Interbloque» opositor –tercera fuerza parlamentaria– convocó a partir de mañana a audiencias públicas para discutir el presupuesto con sindicatos, asambleas populares y organizaciones sociales.
«Salvo por algunos retoques, éste es el mismo presupuesto que presentó el año pasado (Domingo) Cavallo», afirmó el Interbloque, integrado por el ARI de Elisa Carrió, el Frente Grande, el Partido Socialista Popular y otras fuerzas de centroizquierda.
El nucleamiento sindical independiente CTA también convocó a un «abrazo simbólico» para el miércoles venidero en torno al Congreso Nacional para expresar su rechazo al presupuesto nacional enviado por el presidente Duhalde.
El presupuesto ya incluye ajustes que reducen a 38.000 millones de pesos el gasto público que el año pasado fue presupuestado en 41.000 millones.
FMI cuestiona
Sin embargo, el FMI considera «poco realista» el presupuesto, rechaza el costo fiscal de la conversión a pesos de las deudas bancarias de los grandes grupos económicos y exigiría que el gasto global se reduzca a 35 mil millones. «Lo más grave es que los diputados desconfían que aun votando este presupuesto no alcance y el FMI venga por más», pronosticó un legislador oficialista a ANSA al explicar la resistencia que anida en su bloque.
La pesificación de las deudas bancarias de los grandes grupos económicos no sólo es cuestionada por el FMI, sino que es criticada también por los partidos opositores, así como por los medianos y pequeños empresarios.
En tal sentido, César Tortorella, vicepresidente de la Confederación General Económica (CGE) sostuvo que «merced a las presiones de los grupos económicos más concentrados, la pesificación uno a uno sin límite en el monto de las deudas se transformó en una licuación de pasivos muy peligrosa, por constituir el huevo de la serpiente donde se puede vislumbrar el embrión de la inflación futura».
En esa puja de intereses sectoriales, también han aparecido empresas extranjeras concesionarias de los servicios públicos, que le pidieron al gobierno argentino que les venda el dólar a un peso para luego pagar sus compromisos financieros en el exterior. *
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