Los analistas sostienen que el billete verde alcanzará los tres pesos en los próximos días

Con el peso en flotación, el gobierno se juega mucho

Sin respaldo real del FMI, con reservas en divisas importantes, los pronósticos son contradictorios. La Fundación Capital, donde ronca el subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, prevé que el verde alcanzará los tres pesos. Es el más pesimista de los pronósticos. El viceministro de Economía, Jorge Todesca, supone días agitados los que vienen, pero que finalmente –al comenzar a faltar pesos en la plaza– el dólar caerá.

¿A cuanto? Nadie sabe, pero incluso otros funcionarios esperan que si no hoy, los próximos días la divisa acuse un valor razonable: 1,70 pesos. Es demasiado auspicioso, sostienen los analistas que no ven por menos de dos pesos cada unidad norteamericana.

Eso sí: el presidente Eduardo Duhalde está convencido de que su destino se juega en el resultado de esta pulseada que disputarán el gobierno, los ahorristas y los mercados por el precio futuro del dólar.

 

Un plan que concentra la riqueza

Ya se sabe: dejará de regir el sistema de dólar oficial y dólar paralelo inaugurado hace un mes y se pasará a una «flotación sucia». Esto es donde el gobierno podrá intervenir –y eso va a hacer– para evitar que se dispare y genere la suba de la inflación. ¿En que momento lo hará? Es un misterio.

El temor no es solamente la estampida de la divisa sino la de los precios. Ayer se desmintió una inminente suba de los combustibles. Las tarifas de los servicios públicos, todas bajo concesión foránea, están congeladas, pero la negociación con las empresas es inminente: las autoridades ahora no podrían aceptar una suba de precios que repercutiría deletéreamente. Duhalde dijo: «No nos vamos a quedar de brazos cruzados; hay sectores que hoy quieren generar un clima de hiperinflación, de que el dólar va a estar a 10 pesos, una cosa absurda», remató el sábado en su habitual charla radial. Y denunció una supuesta campaña «orientada a generar en Argentina un clima de inseguridad», que intentaría mostrar «el fracaso de un programa económico que tiene como aliado a todo el sector empresarial y productivo argentino».

Pagina/12, en la pluma de su columnista Horacio Verbitsky, sostiene que el programa económico en rigor ha «consumado la más brutal transferencia de ingresos de toda la historia argentina, del conjunto de la sociedad a los grupos económicos del capital más concentrado».

Como van las cosas, cree el periodista, el país va a la dolarización.

«Yo quiero beneficiar a la empresa pequeña, a las medianas y a las más grandes, porque durante muchos años fueron víctimas de la usura», señala Duhalde a sus críticos. Su explicación es que «sin empresas no hay trabajadores».

 

Esperando al FMI

Como parte de su estrategia el gobierno cerró el jueves un acuerdo con los grandes exportadores, a los que les pagará deudas por impuestos al dólar libre. A cambio, éstos comenzarán a liquidar esta semana sus exportaciones, con lo que se calcula que el Estado podría recibir mil millones de dólares hasta fines de marzo.

Con esas reservas, Economía buscará mantener estable el dólar, «sin generar tendencias a la alza o a la baja». Veremos.

Esas divisas son imprescindibles, ya que desde hoy se avanzará en la flexibilización del corralito financiero y los ahorristas podrán, por ejemplo, disponer de todo el dinero de sus cuentas sueldo. ¿Cuánto de ellos saldrán a comprar dólares generando presión sobre su valor? Otro enigma.

Respecto a los precios, el flagelo que cae sobre todo encima de los que no pueden comprar moneda dura, el gobierno no aplicará el control. En realidad, los funcionarios apelaron a la comprensión de los empresarios, especialmente los de la alimentación y de los laboratorios nacionales y extranjeros, quienes concurrirán hoy a la Casa de Gobierno. ¿Ingenuidad? ¿Impotencia?

El gobierno espera que con la experiencia de hoy exhibirá ante el FMI su decisión de destrabar todos los controles cambiarios.

Es una de las condiciones para que el Fondo comience negociaciones con el ministro Jorge Remes Lenicov para un respaldo de alrededor de 25 mil millones de dólares para mantener el valor del peso.

El ministro estará mañana en Washington, pero nadie vaticina que ahora su misión sea exitosa: es una presentación en sociedad, no otra cosa, ya que el FMI reclama que el presupuesto, que será aprobado esta semana por el Parlamento, sea creíble en sus gastos, recaudación y déficit, todos ellos con enigmas para los financistas externos. *

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