Plan de Duhalde incluye una permanente devaluación
VICTOR CARRIBA, PRENSA LATINA
Poco antes de viajar a La Habana para participar en el IV Encuentro Internacinal de Economistas sobre Globalización y Problemas de Desarrollo, el especialistas, profesor titular de la Universidad de Buenos Aires recordó la responsabilidad del FMI en la instalación en los años 90 de un «sistema de saqueo fenomenal» en Argentina como causa de la recesión a partir de 1998.
«Fue saqueado todo lo que se recaudó por la venta de las empresas públicas y cuando ya no había más que vender y la deuda llegó a un techo, comenzaron a comerse la propia economía, lo que quedaba del tejido productivo en el país» sostuvo.
Agregó que el FMI acompañó permanentemente ese tipo de política, «de la misma manera que ahora impone el nuevo plan económico que incluye, como uno de sus apectos claves, una gigantesca y permanente devaluación monetaria».
El economista advirtió que «esa devaluación provoca una gran transferencia de recursos favorables a los sectores exportadores y contraria a los asalariados y al mismo tiempo una concentración de ingresos fenomenal, con muy fuertes efectos recesivos porque se combina la devaluación con un congelamiento de los salarios nominales».
Categóricamente afirmó que «el objetivo del FMI es lograr una contracción brutal del consumo, una fuerte caída de las importaciones y la obtención de un gigantesco superávit comercial que me parece una tragedia, porque es obtenido sobre la base de un derrumbe del consumo, caída que algunos especialistas ya estiman en 12 mil millones de dólares para este año».
Se cumple el objetivo
El economista consideró que después de eso se puede cumplir con el objetivo que es «contar con una gran masa de dinero para que Argentina vuelva a pagar los intereses de la deuda, las empresas extranjeras puedan enviar enormes remesas al exterior y a la vez, paguen las deudas que ellas mismas han organizado entre la filial local y algún banco o sucursal en el exterior».
Beinstein también sostuvo que luego del climax del estallido social del 20 de diciembre y de las primeras semanas posteriores «ya se recompuso la alianza entre los grandes grupos económicos, básicamente las empresas extranjeras privatizadas, los bancos extranjeros y lo que queda de la burguesía local».
Este grupo ha conseguido con las más recientes medidas anunciadas por el ministro Remes Lenicov, «una licuación de deuda fenomenal… Al igual que hace 20 años, ahora se ejecuta un proceso de estatización de la deuda privada al pesificarse los débitos en dólares en la paridad un dólar- un peso».
El economista estimó que entre la devaluación y la licuación de las deudas de las empresas se producirá «una monstruosa transferencia de ingresos» de unos 60 o 70 mil millones de dólares en el primer semestre de 2002.
Caen los salarios
La contrapartida de ello será «una caída a la mitad de los salarios reales y un endeudamiento gigantesco del Estado». Recordó también que las empresas de servicios públicos privatizadas, en su mayoría españolas, han obtendios enormes ganancias y habló de la compañía de teléfonos que se vendió en unos 400 millones de dólares, mientras que de ella se sacaron beneficios equivalentes a unos cuatro o cinco mil millones de dólares en 10 años.
«Esa es la información oficial y sólo con respecto a la empresa telefónica, pero, esa cifra va mucho más allá de cinco mil millones, de los cuales poco más de la mitad fueron llevados al exterior». «Si eso mismo ocurrió con las entidades de servicio de agua, las petroleras y otras, todo sumaría entre 30 y 40 mil millones, por lo menos, por citar una cifra conservadora», concluyó. *
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