Si se lanzara alguna nueva emisión de bonos se deberán pagar mayores intereses

Inversores de EEUU preocupados por Uruguay

«En general nunca nadie llamaba por Uruguay, porque era un país muy tranquilo… pero no cabe duda que desde el colapso de Argentina el teléfono ha empezado a sonar con inversores preguntándose si esta crisis argentina no podrá pegarle mucho más fuerte a Uruguay» declaró Arturo Porzacanski, economista jefe del ABN Amro Bank, a Anahí Rama de Reuters.

En realidad la situación da para preocuparse si se tiene en cuenta la dependencia que nuestro país tiene con Argentina, lo que ha sido el turismo durante este verano y, sobre todo, que varias calificadoras de riesgo bajaron de estable a negativa la perspectiva de los bonos uruguayos. Lo que tal vez no conozcan los inversores es el abultado déficit fiscal, la recesión que vive el país hace ya casi cuatro años y los escasos esfuerzos que hace el gobierno para reactivar la economía.

El propio Porzecanski sostuvo que si se lanzara alguna nueva emisión de bonos se deberán pagan mayores intereses a los actuales que están 3,10 puntos porcentuales por encima del bono referencia estadounidense.

A las preocupaciones de los inversores debe sumarse la enorme preocupación existente en filas de los industriales (exportadores y no exportadores) por el rumbo que puede tomar la decisión argentina de dejar flotando libremente el dólar. Si el mismo se dispara como algunos vaticinan a más de 3 pesos, e incluso a 4 pesos, va a ser muy difícil para Uruguay la competencia en los mercados internacionales con los productos argentinos, pero también se complicará la competencia en el mercado nacional, ya que la enorme diferencia que se producirá entre las monedas facilitará la masiva entrada de la producción de nuestros vecinos.

Es por ello que economistas e industriales han alertado al gobierno sobre esta variante y apuestan a que se tomen medidas que ayuden a la debilitada producción nacional a no sucumbir. Las medidas pueden ser de corte cambiario o de tipo restrictiva en torno a la entrada de mercadería o una combinación de ellas. El gobierno no parece estar muy dispuesto a seguir estos consejos y se inclina por apostar, como jugada única, a que el presidente Batlle consiga en su próximo viaje a EEUU que Bush facilite la entrada de algunos productos como los lácteos, cítricos y textiles. Pocos esperan que la misión sea exitosa pero aún si lo fuera la pregunta es qué pasará con el resto de la industria y, por sobre todo, qué pasará con el resto del país. *

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