Continúan obligando a concretar recetas que no sirven

EEUU y el FMI buscan una puerta de salida

El secretario del Tesoro, Paul O’Neill, se declaró alentado por las «medidas significativas» anunciadas el domingo por Buenos Aires, y afirmó que Estados Unidos «sigue dispuesto a respaldar, a través de las instituciones financieras internacionales, un plan sostenible de recuperación económica en Argentina».

Para alguien que hasta no hace mucho declaraba que «el dinero de los plomeros y carpinteros estadounidenses» no se utilizaría para sacarle las castañas del fuego a los inversionistas comprometidos en Argentina, el cambio de tono es notable. En vísperas de la reapertura de los mercados de cambio argentinos, el tiempo apremia para evitar el hundimiento total de la divisa y de la economía argentina. Allan Meltzer, presidente del Centro de Políticas Públicas de la prestigiosa Universidad Carnegie Mellon, estimó que la libre flotación provocará una corrida de la gente desesperada por cambiar sus pesos a dólares, y la divisa argentina podría caer hasta cuatro por uno. Los mercados anticipan un cambio de 3,8 a 4 pesos por dólar, en contraste con 2 a 1 actualmente, y de la tasa fija de un peso por un dólar que regía hasta fines del año pasado, dijo Meltzer.

La eliminación del régimen de cambio doble, que el gobierno del presidente Eduardo Duhalde quiso implantar en un principio, es una concesión a Estados Unidos y al FMI, que criticaron ese sistema desde que fue anunciado, reveló Meltzer. El FMI suspendió en diciembre los créditos a Argentina, argumentando la incapacidad del gobierno de cumplir las metas del programa de austeridad presupuestaria que había acordado. *

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