Políticos "desatienden" el campo
DIEGO FERNANDEZ, SALTO
Al mismo tiempo, en su mensaje pastoral el titular de la diócesis litoraleña, monseñor Daniel Gil Zorrilla, acusó a la dirigencia política de «desatención pasiva» acerca de los problemas por los que el agro atraviesa y que derivaron en la desaparición de alrededor de 40 mil pequeños y medianos productores.
Un numeroso grupo de personas vinculadas a la actividad agropecuaria colmó la sede episcopal, cuyas campanas resonaron pausadamente, como si entre cada golpe del badajo se diera lugar a un lamento por los productores que se vieron fundidos y por aquellos que miran con angustia el futuro incierto que se avecina para 2002.
La celebración eucarística, que coincide con la fiesta de la Sagrada Familia, se ofició en el principal templo de la diócesis en adhesión a la situación que padecen las familias del medio rural. La Fiesta de la Sagrada Familia –Jesús, María y José–, según explicaron a LA REPUBLICA fuentes eclesiásticas, es la oportunidad en que se conmemora la huida a Egipto, ante las persecuciones de Herodes. Este hecho se asocia y se establece un paralelismo con el éxodo que padecen las familias del medio rural hacia las ciudades y demás centros urbanos de nuestro país.
Esto ha merecido la adhesión de la Iglesia salteña para con las familias damnificadas, por lo cual se ofrendó una misa a la vez que se doblaron las campanas basilicales. Se busca con esto expresar la solidaridad y adhesión de la Iglesia, pero además llamar a la reflexión a la población en su conjunto sobre la situación que perjudica a un número importante de familias, disgregándolas y excluyéndolas de su entorno natural.
El hecho también se enmarca dentro de la serie de movilizaciones que las distintas organizaciones productivas y del medio rural emprenden. Si bien las organizaciones han solicitado este gesto de la Iglesia Católica a todas las diócesis del país, la de Salto ha sido la única en responder afirmativamente por escrito, lo que generó una gran expectativa y repercusión a nivel nacional.
Mensaje episcopal
El mensaje emitido por el obispo Gil Zorrilla expresó la posición de la Diócesis de Salto, la cual entiende como una «desatención pasiva» de los dirigentes políticos a la población rural, produciendo su emigración hacia las ciudades. «Agradezco –dijo Gil– la invitación de la Federación Rural del Uruguay para celebrar un acto de solidaridad y adhesión hacia todos los productores agropecuarios que junto a sus familias han desaparecido del campo. Las medidas de José Artigas y de los gobernantes sabios de nuestra Patria fueron siempre tendientes a poblar nuestra campaña. El siglo pasado conoció un lamentable retroceso en este interés del país».
Concluyó en que «la constante desatención a la población rural produjo al final del éxodo del campo a la ciudad, pasivamente aceptado por dirigentes que tal vez inconscientemente consideraban que las familias rurales valían menos que las urbanas, o que el aumento de la proporción de habitantes en las ciudades era una señal de cultura superior. Al mismo tiempo que lamentamos el doloroso despoblamiento de nuestra campaña nos adherimos a los esfuerzos de las instituciones que trabajan eficazmente a favor de la vida de la gente de campo».
«Sólo Dios puede arreglar»
En uno de los bancos del fondo del templo un productor ensimismado oraba en silencio, otros con la seriedad pintada en sus rostros quizá pensaban en la incertidumbre que les presentaba el nuevo año, con anuncios devaluatorios en la región, descenso del PBI y retracción de precios y de adquisiciones de sus productos en el mercado externo. Los más, sin entender demasiado de guarismos económicos, meditaban en que ya la plata no les alcanzaba y que, trabajando, igual se estaban fundiendo.
Otros quizá pensaban en los cientos de vecinos y amigos a quienes la crisis arrastró a la pérdida de su patrimonio. Uno de ellos con algo de sorna y descreimiento pero con profunda amargura, dijo a LA REPUBLICA:: «Sólo Dios nos puede sacar de este pozo, sólo Dios nos puede sacar de esta situación y arreglar en algo la cosa». *
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