Gobierno prepara nuevo plan de emergencia
El gobierno argentino prepara una batería de medidas para tranquilizar a los ahorristas y estudia remover a funcionarios impopulares tras las violentas protestas que estallaron la madrugada de ayer sábado, y cancelar el polémico proyecto de implantación de una tercera moneda.
Sin haber cumplido aún una semana en el poder, el presidente peronista Adolfo Rodríguez Saá tuvo que reunir de urgencia a su gabinete en la residencia de Olivos y suspender actividades de agenda, tras el nuevo brote de protestas en las zonas del Congreso y del centro de Buenos Aires.
Los habitantes de la ciudad y de la periferia de Buenos Aires reclamaron la madrugada del sábado la restitución de sus ahorros bancarios, además de la renuncia de la Corte Suprema de Justicia, sospechada de otorgar favores políticos, y de integrantes del gobierno sospechosos de hechos de corrupción.
Fuentes oficiales admitieron que el gobierno podría hacer anuncios para aliviar la situación de millones de ahorristas que no pueden retirar más de 250 dólares o pesos por semana, a causa de las restricciones impuestas a principios de mes por el anterior gobierno del radical Fernando de la Rúa para frenar una corrida bancaria.
Los fantasmas de la caída del gobierno del radical Fernando de la Rúa, en medio de una rebelión popular y saqueos, con saldo de 30 muertos, se corporizaron el sábado súbitamente delante del gobierno provisional.
«Rodríguez Saá debe producir una rápida renovación de la gente que lo acompaña. En el gobierno hay personajes condenados por la sociedad y se debe nombrar a figuras absolutamente creíbles por la población», dijo Néstor Kirchner (PJ), gobernador de Santa Cruz . Duhalde propuso desactivar el descontento social con la «búsqueda de una solución» al problema de los ahorristas que no pueden disponer libremente de sus fondos, unos 66.000 millones de pesos y dólares.
«El Estado tiene que asumir un compromiso con la gente y la gente a ciencia cierta tiene que saber cómo y cuándo va a cobrar», dijo Duhalde.
Pero el problema de los ahorros, según Britos, es que los bancos «no cuentan con todos los fondos» en caso de que se levante la restricción, por lo que el gobierno necesita hallar una fórmula para calmar a la gente.
Las manifestaciones plantearon un nuevo desafío a las autoridades para mantener el orden público. «Que se vayan todos los corruptos del gobierno y de la Corte Suprema», gritaban los manifestantes durante el nuevo ‘porteñazo’ (rebelión) de la madrugada del sábado, que derivó en hechos de violencia, cuando la Policía salió a reprimir a jóvenes que habían prendido fuego a la fachada de la Casa de Gobierno y al Salón Azul del Congreso. *
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