Es casi unánime el rechazo mientras aumentan temores de devaluación

Nueva moneda argentina no conocerá nunca la luz

Muy pocas horas más de vida le quedan al argentino. La moneda propuesta por el presidente Rodríguez Saá puede no llegar a existir más que en su imaginación.

El primer indicio fuerte de la creciente oposición que despierta la moneda surgió al conocerse la postura del diputado y principal economista del justicialismo, Jorge Remes Lenicov, que declaró: «A mí no me gusta la creación de una tercera moneda. En estas circunstancias me parece que es mucho mejor ampliar la emisión de Lecop, que son los bonos que manejan las provincias emitidos por la Nación para consolidar las deudas internas».

Actualmente circulan unos 2.500 millones de pesos en Lecop (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales), pero algunos economistas del peronismo consideraban que no son suficientes para reactivar la demanda y por eso surgió el proyecto de emitir argentinos, que aumentarían la monetización.

Rodríguez Saá anunció en su discurso de investidura su intención de crear una nueva moneda para escapar de la disyuntiva entre dolarización y devaluación para salir de la Convertibilidad que desde 1991 equipara el peso y el dólar.

Pero como una vez que se hizo el anuncio han comenzado a aparecer sobreprecios y desabastecimiento de productos esperando claramente la devaluación que significará la nueva moneda, en algunos círculos toma más cuerpo la idea de que serán mayores los costos quelos beneficios del nuevo signo monetario.

Sectores empresariales e incluso administraciones extranjeras han hecho llegar al presidente su visión crítica sobre el argentino. Ayer fue el influyente senador peronista Eduardo Duhalde quien se pronunció negtivamente al señalar que «nace tan devaluado que es imposible revivirlo».

A su vez, las empresas de servicios públicos privatizados han hecho conocer los problemas que le pueden surgir cuando los clientes quieran pagar con pesos o dólares. Otro tanto plantearon los bancos al señalar las complicaciones que puede acarrear una contabilidad y operaciones trimonetarias. Así los planteos del Banco Central, que planteó dudas sobre la capacidad de la entidad de manejar un clearing trimonetario.

Según Duhalde, el gobierno «va a tener que buscar alguna alternativa» a esa iniciativa monetaria, una de las cuales podría ser la ampliación de la emisión de Lecop que, si bien no es una moneda, presenta la ventaja de que ya está funcionando y achica las posibilidades de una devaluación o inflación. A pesar de todo, algunos analistas entienden que con una nueva moneda casi muerta antes de nacer, las alternativas de una devaluación o dolarización, o ambas medidas a la vez, que habían sido enfáticamente descartadas por el nuevo gobierno, vuelven a resurgir como opciones en el delicado escenario de la tercera economía latinoamericana. *

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