FMI presiona para que se concreten reformas estructurales
El FMI rebajó ayer sus estimaciones de crecimiento para América Latina para 2002 de 3,6% previsto en octubre último al actual 1,7% y señaló que «los países de América Latina están sintiendo un impacto particularmente pesado» de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos,
La región de América Latina y el Caribe sigue siendo señalada por el FMI como una de las más afectadas por la suma de consecuencias de la desaceleración económica en los países industrializados y los ataques terroristas de setiembre.
En el subcontinente, dice la actualización del Panorama Económico Mundial presentado ayer por el FMI, «varios países pueden verse afectados por el deterioro de las condiciones de la financiación externa, la precaria situación de Argentina, la debilitación de la demanda externa –incluyendo la marcada caída en el sector del turismo– y los precios más bajo de los commodities, especialmente el petróleo».
En lo particular, el informe vuelve a insistir sobre un tema al que se considera fundamental para nuestro país como lo es las reformas estructurales, o procesos de privatizacion. En este tema el FMI ha venido insistiendo de manera muy especial tanto durante esta administración como en la anterior. Y es en ese marco que se han ido generando pasos como en el puerto, desregulaciones varias, la apertura de las llamadas internacionales a operadores privados y los anuncios de reforma de las cajas paraestatales, asociación de Ancap con un socio extranjero, y la generación de energía por parte de capitales privados.
Según el reporte, «el incremento de la incertidumbre en los mercados financieros globales tras el 11 de setiembre hizo crecer las preocupaciones, ya desde antes significativas, sobre las perspectivas de las economías con grandes necesidades de financiación externa». Esas preocupaciones, puntualiza el FMI, «son más agudas en América Latina, especialmente en Argentina, a causa de los particularmente altos niveles de deuda externa y de necesidades financieras externas de la región». El informe establece que «los desarrollos económicos en América Latina estuvieron dominados por la crisis financiera en Argentina», pero afirma que el contagio hacia otros países de la región «generalmente fue limitado, en parte porque la última ronda de dificultades fueron anticipadas adecuadamente por los mercados financieros». Además de las dificultades financieras, algunos países de la región, «están también expuestos a los riesgos en los precios de commodities», señaló el FMI en referencia a Venezuela y Ecuador (por el petróleo), Chile (metales) y Colombia (café). «Si bien los potenciales riesgos varían sustancialmente según el país, serán necesarias políticas destinadas a mantener la confianza de los inversores», aconseja el informe.
Esas medidas incluyen «un esfuerzo de ajuste más profundo en Venezuela», donde la posición fiscal y externa se vio fuertemente golpeada por los precios más bajos del petróleo, «nuevos progresos en las reformas bancaria y fiscal en Ecuador» y un «ajuste fiscal y el aceleramiento de las reformas estructurales en Uruguay».
Argentina no sostenible
El economista jefe del organismo, Kenneth Rogoff, afirmó que las actuales políticas económicas de Argentina, tomando en cuenta la deuda y el régimen cambiario que fija el peso a la paridad con el dólar, no es sostenible. «Las autoridades lo reconocen… Todo el mundo sabe que, en gran medida, el problema está en Argentina, que la solución está en Argentina, pero el FMI está listo para ayudar», dijo Rogoff en rueda de prensa.
Argentina está luchando por evitar un incumplimiento de pagos sobre su deuda pública de 132.000 millones de dólares, pero sus ingresos fiscales han disminuido en más de tres años de estancamiento económico.
El FMI redujo fuertemente sus proyecciones de crecimiento para la economía argentina, estimando que habrá una contracción de 2,7 por ciento en este año y de 1,1 por ciento en 2002.
Hace apenas tres meses, el FMI había proyectado una contracción menor, de 1,4 por ciento para este año, y un crecimiento de 2,6 por ciento en 2002.
Poco riesgo de contagio
Pese a la profundidad de la crisis argentina, el riesgo de contagio inmediato a otras economías de América Latina, sobre todo Brasil, pareciera estar bajo control, a diferencia de las crisis asiáticas (1997) y rusa (1998), dijo el FMI, al hacer notar que hoy hay más «discriminación» de los inversores.
«En el caso de Argentina, las preocupaciones de los inversores se han ido afirmando durante un tiempo, lo que ha permitido a los inversores recortar sus posiciones en Argentina y Brasil y han aumentado posiciones en México y Rusia desde el año pasado», dijo el informe del FMI.
Los pronósticos de crecimiento de la economía de Brasil fueron recortados por el FMI a 1,8 por ciento para este año, de 2,2 por ciento hace tres meses, y a 2,0 por ciento en 2002, comparado con una proyección original de 3,5 por ciento. *
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