Argentina: crecen los saqueos y los opositores a la dolarización
Tanto en el partido en el gobierno como en la oposición hubo ayer voces en contra de la posibilidad de dolarizar la economía que, según los analistas es, junto con la devaluación, una de las dos opciones que podría elegir el presidente Fernando de la Rúa para intentar sacar al país de una crisis aguda.
Pero, mientras los políticos debatían qué debe hacer una administración cuya popularidad está a niveles mínimos para cambiar su suerte, en algunas provincias del país varios gobernadores tuvieron que aumentar la asistencia social a los desempleados para frenar una serie de saqueos a supermercados que se produjeron en los últimos días.
Aunque fueron pequeños, los incidentes activaron la alarma en una nación en la que la cantidad de desocupados está en su máximo histórico y un tercio de la población vive en la pobreza, tras casi cuatro años de estancamiento económico. «Se ha dispuesto una ayuda de emergencia (…) El gobierno provincial ha dispuesto un operativo para llevar una mayor cantidad de cajas de comestibles que las que establecían los programas alimentarios», dijo a Reuters Guillermo Gegenschatz, portavoz de la gobernación de Entre Ríos.
Desocupados
La provincia –400 kilómetros al norte de Buenos Aires– fue testigo el domingo de cómo cerca de 200 desocupados abrieron, en la empobrecida ciudad de Concordia, un supermercado que se encontraba abandonado desde hacía un año y extrajeron la mercadería que aún se encontraba almacenada. El sábado, otros grupos se habían presentado para reclamar alimentos en otros dos supermercados de la misma localidad; y la misma escena se repitió en la provincia andina de Mendoza –que también amplió su asistencia social–, y en ciudades populosas como Rosario –300 kilómetros al norte de Buenos Aires– y en los suburbios de la capital argentina. La desocupación en Argentina es de 18,3 por ciento de la población en edad de trabajar, lo que significa que 2,53 millones de personas no tienen empleo sobre una población total de 36 millones. Otro millón y medio de personas está subocupado.
La dolarización
Mientras la conflictividad social aumenta, algo que quedó plasmado la semana pasada en una huelga general de un día que paralizó al país, los políticos debaten sobre el futuro de Argentina. Por ahora, las opiniones en contra de la dolarización superan a las que están a favor.
El debate sobre esta alternativa ganó fuerza después de varios rumores, posteriormente desmentidos, que aseguraban que el gobierno impulsaría la eliminación del sistema de convertibilidad –que desde 1991 ata al peso con el dólar en paridad uno a uno–. Esto provocó en noviembre una fuga de depósitos que llevó al gobierno a decretar una restricción en el retiro de dinero en efectivo de las cuentas bancarias. El gobierno dijo que no tiene pensado forzar una dolarización, lo que tranquilizaría a los consumidores, fuertemente endeudados en la moneda estadounidense pero con ingresos en la divisa local. Pero, el ministro de Economía, Domingo Cavallo, responde cada vez que le preguntan si busca una dolarización que el sistema monetario del país permite a los ahorristas elegir la moneda en la que quieren operar, por lo que si la población se vuelca a usar dólares no hay ninguna restricción. Además, entre las medidas que impuso junto con las restricciones bancarias hace dos semanas, hay una serie de iniciativas para profundizar la dolarización del sistema bancario, como la de obligar a las entidades a equiparar las altas tasas de interés que pagaban por fondos en pesos con las que abonan por los depósitos en dólares.
«A mí me parece que lo que ha venido haciendo el gobierno es errado porque de alguna manera está forzando entre comillas ir a la dolarización», dijo a una radio el diputado de la oposición peronista Jorge Remes Lenicov. «Yo creo que ese es un error estratégico que la Argentina no puede cometer y yo creo que hay que oponerse fuertemente a ese tipo de acciones y a ese tipo de tendencias», agregó el legislador, que además es uno de los referentes económicos de la principal fuerza de la oposición. Para los detractores de la dolarización, reemplazar al peso por el dólar, cuyo valor se mantiene por encima del valor del euro, agudizaría los problemas de competitividad de la industria argentina y alejaría cualquier posibilidad de reactivación. Por otra parte, para los que están a favor de la dolarización, la medida eliminaría cualquier temor a una devaluación, lo que llevaría a un recorte en las altas tasas de interés locales que ahogan a la economía e impulsaría un aumento del consumo doméstico. Si la devaluación llegara a suceder, el Estado debería declararse en incumplimiento de pagos porque no podría afrontar los servicios de su deuda, de 132.000 millones de dólares, que actualmente está en proceso de reestructuración. Desde la Unión Cívica Radical (UCR), el partido de De la Rúa, también se alzaron voces en contra del reemplazo del peso por el dólar.
«Una cosa es moneda común y otra cosa es moneda ajena», dijo a una radio el senador Rodolfo Terragno, un alto dirigente de la UCR enfrentado con De la Rúa y ex jefe de Gabinete del gobierno. El mismo Cavallo instauró el régimen de convertibilidad cuando fue ministro de Economía del presidente peronista Carlos Menem, uno de los escasos políticos que están favor de la dolarización. *
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