Los nuevos billetes revitalizan la industria del cuero

La industria del cuero en la Sierra de Ronda, en el sur de España, está en su máximo apogeo dos semanas antes del paso a la moneda única europea, que obligó a este sector a modificar la mayoría de sus billeteras, demasiado pequeñas para los euros.

«Un 60% de los modelos han sido retocados porque el billete de 500 euros es más largo y más ancho que el billete de 10.000 pesetas (60 euros, el más grande actualmente en España)», explicó a la agencia AFP Fernando Domínguez, presidente de los fabricantes de artículos de piel de Ubrique.

La localidad andaluza de Ubrique y sus alrededores cuentan con más de 500 empresas, en su mayoría de entre cinco y diez empleados, que producen un 80% de las billeteras y monederos vendidos en España.

«Aunque el billete de 500 euros no será el más corriente, no nos podíamos permitir fabricar billeteras que no lo admitieran», insiste Domínguez, antes de quejarse de que hubiera que esperar a fines de 2000 para saber su tamaño exacto. La abundante circulación de billetes en euros (ocho contra cuatro actualmente en pesetas) es otra razón para dar una nueva imagen a las billeteras, agregando varios compartimentos para los billetes.

Los artesanos de la Sierra de Ronda esperan también una resurrección del monedero, sobre todo entre los hombres. Para los más recalcitrantes, han previsto un monedero híbrido compuesto de billetera y monedero.

«Hemos aumentado nuestra producción de monederos en un 45% con la llegada del euro y de ocho nuevas monedas», dos más de las que existían hasta ahora, subraya José Cozar, fabricante de artículos de piel en Prado del Rey, una localidad vecina a Ubrique.

 

Con calculadora

Para facilitar la conversión sobre todo durante los dos meses de coexistencia del euro y la peseta, los fabricantes españoles lanzaron al mercado monederos dotados de una calculadora, según Cozar «muy discreta».

El paso al euro es un nuevo desafío para los artesanos de Ubrique, donde se trabaja el cuero desde la era romana.

Los curtidores se implantaron en esta zona de paso del ganado que se llevaba a las ferias, debido a la abundancia de agua en la lluviosa Sierra de Ronda y su fuerte contenido en cal.

«Pero antes de la aparición de las primeras billeteras en el siglo XIX, los artesanos fabricaban un artículo muy a la moda en la época, el ‘preciso’, una bolsa de cuero para poner el tabaco y una piedra para encenderlo», explica Cozar. *

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