Calificadora sostiene que continuarán restricciones monetarias en Argentina
«La medida que tomó el gobierno tendrá que durar bastante tiempo. Lo que dice que va a hacer es absolutamente imposible de aplicar.
En caso de que en el día 91 se abriera la canilla (la válvula), lo primero que va a hacer la gente es sacar los depósitos de los bancos», dijo Ana Gavuzzo, directora de entidades financieras de Fitch en Argentina.
Para enfrentar una fuga de depósitos que puso en riesgo a las entidades, el gobierno argentino limitó desde el 1 de diciembre a 1.000 pesos (dólares) mensuales el retiro de efectivo de los bancos.
La medida desató una ola de protestas y provocó que miles de personas se agolparan cada día en los bancos para realizar gestiones de transferencias y pagos, que en su mayoría deben canalizarse a través de cheques y tarjetas de crédito y débito.
Además, hundió a miles de pequeños comercios sin medios de pago electrónicos, al dejarlos sin clientes por la falta de efectivo en un país en el que un tercio de sus 36 millones de habitantes vive en la pobreza y cuya economía no crece desde 1998.
Al dar a conocer la medida, el gobierno dijo que las restricciones durarían 90 días, plazo en el cual espera concluir en los mercados externos una reestructuración de su deuda pública para evitar caer en un incumplimiento de pagos.
Sin embargo, el decreto que puso en vigencia la decisión indicó que las restricciones podrían ser flexibilizadas si los depósitos alcanzan el nivel que tenían al 30 de setiembre y el Banco Central considera que las tasas de interés tienen un nivel adecuado.
«Si se liberan los depósitos se va a producir una situación similar a la del 30 de noviembre», día en el que salieron del sistema más de 1.300 millones de dólares por el pánico de los ahorristas, dijo Gavuzzo a Reuters.
«Trabajamos con varios escenarios (…) Uno de ellos es una flexibilización de las medidas. Una normalización de la situación depende de la marcha de la economía», agregó. La fuga se precipitó tras los rumores en los mercados, posteriormente desmentidos, de que el gobierno confiscaría depósitos y permitiría una devaluación del peso, fijado al dólar.
Según datos del Banco Central, al 10 de diciembre el sistema financiero registraba depósitos en efectivo totales por 68.517 millones de dólares, mientras que al 30 de septiembre llegaban a 74.537 millones.
«No me parece imaginable que el gobierno decida liberar los depósitos de un día para el otro. Puede ser que se vaya flexibilizando la posibilidad de retirar los depósitos y que, con otras medidas que restablezcan la confianza, la gente sienta que no tiene que sacar la plata del banco», agregó.
La confianza
Tras la crisis desatada por la devaluación del peso mexicano a fines de 1994, que provocó una salida de un 20 por ciento de los depósitos de los bancos argentinos y el cierre de muchos de ellos, el sistema financiero local se depuró, y dio paso al ingreso de bancos extranjeros solventes.
Además, el Banco Central impuso unas estrictas regulaciones para garantizar la salud del sector.
La confianza de los ahorristas en el sistema financiero logró que los depósitos repuntaran hasta 85.755 millones de dólares en efectivo en febrero del 2001, pero la estampida del 30 de noviembre expandió el temor entre los depositantes.
El viernes 30 de noviembre la gente no pensaba que los bancos iban a quebrar, pensaba que le iban a confiscar los depósitos.
Dolarizar y devaluar
La Argentina deberá combinar la dolarización de su moneda con la devaluación para salir finalmente de la grave crisis que la aqueja, escribió el matutino financiero Financial Times.
La Argentina deberá «dolarizar» a medias, es decir a un nivel que no sea el uno a uno, como exitosamente sucedió en Ecuador, sostiene el Financial Times.
Según el periódico londinense, la dolarización de la economía argentina podría restaurar la confianza perdida en los mercados del país y tendría mucho apoyo por parte de los bancos extranjeros y muchas compañías.
El FT escribió también que la dolarización eliminaría finalmente la posibilidad de una devaluación de la moneda al dejarse de utilizar el peso, pero admite que no resolverá el problema del crecimiento en la Argentina, le quitará poderes al Banco Central y podría generar serias dificultades políticas y sociales.
El periódico londinense dijo por otra parte que una devaluación de la moneda ayudaría a mejorar la competitividad de Argentina en el mundo, promoviendo la inversión de capitales extranjeros y el crecimiento interno, pero explicó que esta medida podría generar caos en el mercado financiero. *
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