El mercado interno será el sostén de la industria cárnica en 2002
–¿Cuáles son las perspectivas de la cadena cárnica para 2002?
–En primer lugar tenemos un verdadero «cuello de botella» que son los mercados. Hoy estamos con escasos mercados para la capacidad productiva de la cadena y eso se está reflejando en la caída de los precios del ganado como consecuencia de la sobreoferta.
Tuvimos seis meses de interdicción (mayo-octubre) en la faena para exportar, lo cual para 2001 significó achicar la extracción en unas 545.000 reses. Si bien desde noviembre empezamos nuevamente a exportar, ese represamiento que ha tenido la extracción comercial gravita y gravitará en la composición de la oferta, sumado a lo que es la evolución en el rodeo de aquellas categorías que se transforman en aptas para la faena.
–Siempre se está hablando de los productores y lo que éstos reciben en el proceso de la cadena. ¿Qué sucederá en materia de precios para sus ganados?
–La tendencia de los precios para el productor continuará deprimida y con riesgos de que se instale la liquidación del stock, aun cuando la reanudación de las exportaciones de Argentina determine que este mercado recomponga las compras de ganado en pie para alimentar su cadena y ello represente el «piso» para el precio, en especial para terneros y terneras que destina a engorde intensivo.
Yo creo que no hay que engañarse con los actuales registros de faena de la industria al recomenzar el mes pasado la exportación.
Si no aparecen mercados que nos compren realmente carne, hay que saber que las habilitaciones sanitarias son un paso, pero el tema es poder competir con otros países abastecedores que por mecanismos económicos tienen mejor posición exportadora dentro del circuito aftósico en el que tenemos que funcionar.
Entonces el nivel de extracción de la industria dependerá de los volúmenes que se puedan exportar.
–¿El circuito aftósico nos impone algún techo en la mejor de las hipótesis?
–Sin duda. Vamos a tomar el siguiente ejemplo. En cifras redondas en 2000 exportamos 270 mil toneladas de carne vacuna en peso carcasa, de las cuales unas 120 mil (45%) se comercializaron en el circuito no aftósico que ya no tenemos, mientras que los restantes 150 mil (55%) se colocaron en el circuito aftósico que es el que hoy tenemos para vender. Conviene aclarar que el circuito no aftósico podemos colocar solamente, como antes de 1996, únicamente productos esterilizados.
El año 2000 fue sin duda una realidad distinta a la de hoy.
En los últimos cinco años progresamos en la diversificación de mercados, colocando en ambos circuitos y dinamizando nuestra producción de carne vacuna.
Al volver a depender del circuito aftósico quiere decir que pasamos de una expansión a un achique de mercados, mercados que además son más inestables, donde se conjugan problemas de demanda a raíz de la «vaca loca» y de la recesión económica en el mundo, agregado a lo que es la fuerte competencia de sucedáneos.
Quiere decir que en el mejor de los casos y en condiciones de partida difíciles en cuanto a los mercados, los antecedentes nos marcan ese techo de 150.000 mil toneladas como cuestión más cercana en el tiempo, pero que, repito, no será tarea difícil.
–¿De modo que el panorama apunta a un retroceso de la actividad de la cadena agroindustrial de la carne?
–El abasto vuelve a ser el principal mercado para la industria, con un eje de consumo de unas 210 mil toneladas. Si agregamos las posibilidades de esas 150.000 toneladas de exportación llegamos a una producción de 360.000 toneladas al año. Esta cifra demandará aproximadamente un millón y medio de vacunos, cantidad inferior en 320 mil animales con respecto al promedio de faena del período 1996-2000.
Por supuesto que esto también impactará en la zona del empleo del sector industrial en cuanto al número de puestos de trabajo efectivos pero no de la productividad, que ese es otro tema.
En definitiva, hoy el gran problema son los mercados y de cómo se le encuentre solución dependerá el nivel de actividad, pero no resolverlo implicará agregar dificultades al ya complicado panorama de la producción. *
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