Es duro adaptarse a las nuevas reglas

El sábado en Argentina fue una jornada histórica: la mayoría de los bancos abrió sus puertas a miles de personas que pugnaban por obtener una caja de ahorro que le permita retirar sus ahorros, mientras muchos dan por sepultadas la convertibilidad que desde 1991 rige al sistema cambiario de Argentina.

El gobierno «congeló» el lunes los depósitos y limitó las extracciones a 1.000 dólares en efectivo por mes, incluidos los salarios, una medida que «bancarizó» a los argentinos, ante la corrida bancaria del «viernes negro» del 30 de noviembre.

Miles de personas pugnaban por conseguir una tarjeta de débito para poder adaptarse a las nuevas reglas de juego. La falta de dinero en efectivo paralizó la actividad de las pequeñas y medianas empresas en todo el país, según datos del sector.

«Quiero abrir varias cuentas en distintos bancos para poder sacar de a poco los ahorros que le confiscaron a mi hija», contó a ANSA Marta, jubilada, que hizo una fila de dos horas en el Citibank, en el microcentro de Buenos Aires.

Sin éxito, varias personas se acercaron a las cajas para cambiar pesos por dólares. Pero los bancos estaban disponibles sólo para recibir depósitos. Ricardo, un comerciante del barrio de Caballito, estaba decepcionado: «Ningún cajero automático da dólares. Esto del 1 a 1 se acabó», gruñó.

El viernes se podían ver a «arbolitos», como se les dice a los cambistas ilegales parados en las esquinas del centro de Buenos Aires, que vendían dólares hasta 1,45 pesos.

Los bancos dejaron de vender dólares 1 a 1, algo que de hecho sacó a Argentina de la convertibilidad, el plan de Cavallo que en 1991 sacó al país de la hiperinflación, interpretó Roque Fernández, el último ministro de Economía del gobierno de Menem.

Fernández sugirió un «dólar con valor flotante» para salir del colapso financiero, que se presenta en el cuarto año de recesión y con una tasa de desempleo cercana al 18 por ciento.

En caso de que Cavallo vuelva el lunes con las manos vacías de Washington, el presidente De la Rúa intenta un diálogo político para el que fue convocado Menem, además de los gobernadores «presidenciables» del peronismo: Carlos Ruckauf, José De la Sota y Carlos Reutemann.

Argentina necesita con urgencia el desembolso del FMI para hacer frente a pagos de su deuda pública de 132.000 millones de dólares en total y evitar una declaración oficial de ‘default’ (cesación de pagos).

Cavallo sostuvo el viernes por la noche que el FMI no pidió «dolarizar o devaluar» para poder llegar a cumplir los pagos acordados, en medio de un canje de la deuda que ahora empieza en su fase con los acreedores externos para bajar el monto del interés del débito a un 7 por ciento.

El titular de la UIA, Ignacio de Mendiguren, dijo que «lo peor que se puede hacer es dolarizar porque mantendría los privilegios de los sectores más beneficiados en la última década».

«Argentina estuvo funcionando con dos economías paralelas: una a la que la ido muy bien, las empresas de servicios que no compitieron en el exterior, y otra la de los bienes transables, al que junto con la gente, que está en el medio, le ha ido muy mal», dijo el empresario, quien impulsa un frente por la producción.

Los expertos hablan sobre el temor de que Argentina caiga en el túnel de las 3 D: «Default+Dolarización+Devaluación». En caso de que el país ingrese en cesación de pagos, será la primera experiencia con un país con una deuda de 132.000 millones de dólares, la mayoría en posesión de tenedores de bonos.

El jueves organizaciones sindicales y de izquierda protestaron por las calles de Buenos Aires contra el límite de extracción de los salarios y jubilaciones. Denunciaron que esta medida favoreció a las corporaciones bancarias. (ANSA). *

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