Sin reformas ni políticas activas
POR JORGE JAURI
Urgido por el calendario, el equipo económico debió avanzar en la comunicación de lo que hasta ahora eran ejercicios de simulación en escenarios más o menos similares al actual, marco externo agresivo, depresión de la demandas regionales, crisis interna de carácter estructural, restricción crediticia y progresivo aumento del aislamiento del Poder Ejecutivo, en particular del equipo que rodea al presidente Batlle.
La presión del desequilibrio
Sin quiebre argentino capaz de arrastrar al gobierno uruguayo a cambios más drásticos y sin perspectivas de impactos externos muy favorables, la conducción económica no tiene muchos más desafíos que la obligación de no equivocarse demasiado. El Ministro de Economía está cada vez más limitado para liderar o dinamizar cambios estructurales. Los énfasis en la mención de lo que el ministro define como éxito principal de su gestión, la reducción del gasto público en dólares es y será la apuesta principal de esta administración. Lo demás es irrelevante en una visión realista del entorno en el que se mueve este gobierno. El ministro parece haber entendido definitivamente que su gran triunfo será equilibrar las cuentas vía reducción del gasto.
A esta altura, el esfuerzo agregado del ministro de Economía en el impulso de políticas sectoriales o de las mismísimas reformas parece ser entendido como una verdadera utopía y en la visión de Bensión, además, dicho intento generaría un enorme riesgo agregado. Ahora, hasta las reformas inevitables comienzan a ser temidas ya no sólo por el resto de la coalición sino también por el ministro Bensión y el presidente Batlle. El ejemplo es Ancap. La reforma factible ni irá mucho más que la incorporación de capital privado a la gestión monopólica de un nuevo ente que irá «mejorando» lentamente el costo de la industria y las familias uruguayas. Dado que el precio o canon de la incorporación de capital privado es directamente proporcional a la calidad e intensidad de la reforma, este gobierno será responsable de haber cobrado un precio muy bajo por la obligación de reformar. Y lo que es peor, estará clausurando por un largo período, la oportunidad de la reforma real. El disminuido canon se volcará a financiar el déficit fiscal. Magra contribución a los mentirosos equilibrios con los cuales quieren seguir viviendo los uruguayos.
Así no va
Lo mismo sucede con el resto de las reformas. Aún en su debilidad ideológica e institucional, las corporaciones han venido avanzando con más rapidez que el reformador. La situación de Ancap es harto elocuente. Pero lo mismo sucede con el resto de las reformas. Hace poco el mismo Bensión le recordaba a las autoridades de la AFAP República y al resto de los operadores involucrados en la reforma de la seguridad social que, sin contribuciones de mayor impacto de las AFAP la rentabilidad lograda financiando al Estado no era demasiado honorable. Sin avances en la asociación del ahorro de los trabajadores que administran y la demanda privada de fondos de largo plazo, el gran éxito de la reforma: la creación de un fondo previsional mayor a los mil millones de dólares carece de sentido.
Algo similar debía estar pensando el ministro cuando escuchaba que a su lado, el responsable de la pesarosa reforma de Estado, el contador Ariel Davrieux destacará en el aumento de la matrícula de Secundaria o la de educación inicial los indicadores de éxito de la reforma de la enseñanza. Algo similar debía estar sintiendo también el jueves cuando escuchaba que a su lado el histórico ex presidente del Banco de la República y ahora presidente del BCU demandaba una acción más enérgica del BROU como contribución a la baja de la tasa de interés local.
Cuidar la plata que queda
El egoísmo intergeneracional uruguayo, subproducto de una cultura de la solidaridad mal entendida está siendo utilizado estupendamente por las fuerzas retrógradas de la sociedad. Con ese defecto especulan los poderosos y en él hallan siempre los motivos para que todo siga más o menos cómo está. En estas condiciones y con la previsión de continuidad de un marco externo desfavorable, es natural que el ministro Bensión privilegie el objetivo de entregar el gobierno sin los enormes y condicionantes déficit de 1999. En las condiciones actuales cualquier ensayo agresivo de políticas activas o profundización reformista dispara procesos de distribución de renta con resultados imaginables dada la fuerza relativa que han ganado las corporaciones frente a los desposeídos. *
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