Opinan que la prensa internacional ha manipulado la información de la reunión

Sostienen que lo resuelto en la OMC radicaliza la globalización neoliberal

Muy poco se ha informado en nuestro país sobre la opinión de quienes no comparten lo resuelto en la reciente reunión de la Organización Mundial de Comercio. La síntesis del largo análisis que ofrecemos fue extractado del portal Otras Palabras.

Fue como un gol ilegal del equipo enemigo, en la prórroga de un partido en el cual el árbitro, los dueños del estadio, los patrocinadores y la policía jugaron todo el tiempo contra nosotros, pero en el cual resistimos hasta el penúltimo momento. En la tarde del 14 de noviembre, veinticuatro horas después del horario previsto, la Organización Mundial del Comercio (OMC) cerró su cuarta Reunión Ministerial. Al contrario de lo que ocurrió en Seattle, hace poco menos de dos años, la Casa Blanca, los representantes de las grandes empresas transnacionales y los gobiernos que se orientan por la lógica de los mercados, estamparon una sonrisa en su rostro: la OMC está autorizada a iniciar un amplia rueda de negociaciones comerciales entre sus 143 miembros.

 

Una burda manipulación

Interesados en evitar que la reunión de Qatar muestre su verdadera cara–la de una reacción de las elites mundiales al ascenso del movimiento contra la globalización capitalista–la mayor parte de los medios intentó presentar la resolución final del encuentro como una victoria de los países pobres, e incluso como una autocrítica práctica de las posiciones anteriores de la Organización Mundial del Comercio.

En países como Brasil, esta maniobra llegó a ser grotesca. Los periodistas presentes se dieron el trabajo de invertir el sentido de lo que fue aprobado. Transformaron la victoria parcial de los países del Sur en la lucha contra las patentes farmacéuticas de medicamentos (un hecho verdadero, pero secundario, como veremos) en la «gran decisión» de la OMC. Actuaron movidos por una rara ignorancia o por el deseo, bien menos raro, de agradar al palacio presidencial brasileño y a una determinada candidatura presidencial…

 

…y una agenda para los ricos

Para comprobar la veracidad de estos análisis, basta examinar la declaración final aprobada. Los 52 párrafos están repletos de elogios a la apertura comercial que caracterizó al neoliberalismo y a la OMC, que habrían «contribuido de modo significativo al crecimiento económico, al desarrollo y al empleo en los últimos quince años»… Las resoluciones esenciales aprobadas están sintonizadas con este pensamiento. Como bien apunta un documento de análisis del ATTAC-Francia, esas resoluciones atienden a los grandes grupos de presión de las transnacionales interesadas en «liberalizar» el comercio a cualquier costo:

1. Antes del 31 de enero de 2002, comenzará una serie de negociaciones buscando abrir, en todos los países miembros de la OMC, el sector de servicios a la competencia internacional. Este paso era una exigencia de los grandes conglomerados globales, interesados en la privatización y/o desnacionalización de las actividades de enseñanza, salud, previdencia, agua, saneamiento, energía, instituciones financieros, seguros, turismo, construcción civil, abogacía, las cuales aún están reguladas por leyes nacionales que protegen a las empresas y a los profesionales de sus países.

2. A partir del 31 de marzo de 2003 se iniciará una «apertura» de los mercados agrícolas, concebida para el beneficio de las multinacionales del agronegocio y de la biotecnología y no de los países pobres. En caso de éxito, afectará los derechos sociales conquistados por los agricultores de los países ricos y abrirá mercados para los alimentos producidos en masa (sin respetar el ambiente y las culturas regionales; casi sin emplear mano de obra o recurriendo al trabajo precario) en enormes propiedades. Fueron rechazados los principios de multifuncionalidad de la tierra y de soberanía alimentaria, defendidos por organizaciones como el MST en Brasil, la Confederación Campesina en Francia y la Vía Campesina.

 

Desmantelan la producción

3. Con relación al desarrollo industrial, la reunión derrotó la demanda de India y de seis países africanos que pedía una especie de auditoría sobre los resultados de la apertura comercial promovida a través de la reducción de los aranceles de importación. Las siete naciones intentaban demostrar que tal movimiento está obligando al Sur a desmantelar su producción o a concentrarse en productos cada vez menos elaborados, ya que no se puede competir con bienes sofisticados fabricados en los países ricos con condiciones mucho más ventajosas.

4. La OMC podrá iniciar trámites buscando la aprobación de un acuerdo de protección a los inversionistas. La decisión resucita al fantasma del antiguo Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), que buscaba subordinar las decisiones de las sociedades y de los Estados a los intereses de las grandes corporaciones. Derrotado en 1998, esa propuesta establecía, por ejemplo, que las empresas podrían exigir indemnizaciones de los Estados cuando leyes que ampliasen los derechos sociales, la defensa del consumidor o la protección del ambiente pudiesen disminuir las márgenes de lucro.

5. Ninguna medida fue tomada para revisar los mecanismos creados por la OMC para la resolución de divergencias entre países-miembros. Las decisiones son consideradas antidemocráticas, sin transparencia (la mayor parte de los pleitos son secretos) y siempre tendenciosas a favor del Norte. *

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