El fin se acerca: De la Rúa se queda sin efectivo en caja para pagar sus deudas y el pánico se apodera del mercado
El indicador de riesgo país argentino volvió a batir récords ayer martes, cuando saltó de 2.971 a 3.087 puntos básicos (30,87% de sobretasa de interés) al cierre, al mantenerse la ola de ventas de pánico de bonos soberanos, mientras el índice bursátil MervVal se derrumbó 6,08%.
El Bono Global 2008, uno de los referenciales de la deuda, cerró su cotización en 36,60 dólares de su valor nominal, tras haber debutado con un precio de 85 dólares en junio de este año.
La forma en la que Argentina ha logrado mantener su economía a flote por tanto tiempo es destacable, dicen varios analistas, pero ahora sólo dos cosas salvan al país de una suspensión en los pagos de su deuda. La primera es la insistencia de Argentina en pagar sus obligaciones y en sostener su sistema cambiario –que ata el peso al dólar en relación uno a uno– a pesar del mal clima económico.
La segunda es que las finanzas públicas no han tocado fondo, todavía.
«Lo que está manteniendo esto en pie es que ellos todavía tienen algo de flujo de caja, pero eso puede cambiar en diciembre si no consiguen un desembolso del FMI a comienzos del mes», dijo José Barrionuevo, jefe mundial de mercados emergentes de la firma BNP Paribas. El colchón de financiamiento de Argentina hasta fin de año llega hasta 1.500 millones de dólares, dijo un funcionario del Ministerio de Economía, citado el lunes por un diario local. Pero Argentina deberá enfrentar pagos por 2.445 millones de dólares en concepto de amortizaciones en noviembre y diciembre. A pesar de que el gobierno tiene la alternativa de acudir a las reservas internacionales del país, prefiere recurrir al tramo de 1.264 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene previsto entregarle en diciembre. El lunes, el presidente Fernando de la Rúa dijo que una misión del organismo llegará al país la próxima semana para revisar los avances hechos por Argentina para equilibrar su presupuesto, lo que liberaría el desembolso del FMI. Los analistas de Barclay’s Capital sostienen que el tramo de diciembre podría no llegar nunca, especialmente si el FMI rehúsa perdonar al país por un eventual incumplimiento de sus metas fiscales. El lunes, el gobierno dijo que prevé un déficit fiscal de unos 7.800 millones de dólares en 2001, una cifra superior a los 6.500 millones de dólares que acordó con el FMI pare este año. Argentina se está quedando sin dinero rápidamente, incluso si un canje local de deuda –que comenzó el lunes– le ayuda a reducir los costos del servicio de los títulos del país, que tienen tasas de interés muy altas. «El dinero total acumulado que debe Argentina, y lo que tiene a mano, no coinciden. El incumplimiento de pagos vendrá», previó Rudiger Dornbusch, profesor de Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por su sigla en inglés). Otros dicen que Argentina ya satisface los criterios de un incumplimiento, o «default», si se considera una definición amplia del término. Sostienen que a pesar de que el gobierno siguió pagando sus obligaciones pese a una fuerte reducción de la recaudación, los términos de su deuda local constituyen ya un incumplimiento. *
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