En estas condiciones el resultado de la gira se torna más incierto

Viaja De la Rúa sin alcanzar acuerdo con los gobernadores

ISIDORO GILBERT

 

Lo ideal para De la Rúa es llevar en su portafolios el acuerdo con los gobernadores para el futuro reparto de los impuestos federales y cómo se resuelven en lo inmediato las deudas que el gobierno central tiene con las provincias. Ayer consiguió que los gobernadores de la Alianza le dieran el visto bueno a la última propuesta respecto de las deudas: 40% en dinero, 60% en Lecop (bonos). Pero los justicialistas, que controlan la mayoría de las provincias, entre ellas, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, quieren más plata contante y sonante y pocos «papeles».

La presión peronista alcanzó las cercanías del infarto cuando el bloque de diputados, que ahora es primera minoría desde que la mayoría del Frepaso dejó la Alianza, logró acaudillar a todos los bloques que se oponen al gobierno en distintos decibeles, y dieron media sanción a una ley que obliga al Estado nacional a repartir equitativamente entre la Nación y las provincias, lo que se recauda por impuesto a las transacciones bancarias, el impuesto al cheque.

Ocurre que esa gabela ha sido propuesta como garantía para los tenedores de títulos y bonos para que acepten reestructurar la deuda pública, es decir, aceptar reducir al 7% el interés los que hoy tienen tasas más elevadas. Domingo Cavallo ofrece a los bancos a cambio de que se le bajen los intereses, la garantía de la recaudación de ese impuesto al cheque en primer lugar.

¿Presión o justicia? Para algunos analistas, este recorte de los recursos que debería tener el Estado para su operación reestructuradora es un acto de presión sobre De la Rúa-Cavallo. Es que la norma debe ir al Senado y allí puede pasar cualquier cosa: depende del acuerdo, o la calidad del acuerdo, que lleguen las provincias con el gobierno nacional.

Pero los diputados del ARI y del Frepaso (mayoritario) que dieron la posibilidad de dar número para la votación, consideran que se trata de un acto de justicia. Por otro lado, esos dos sectores van por más en la próxima sesión: hacer aprobar el dictamen de comisión que le quitan los poderes especiales a De la Rúa-Cavallo para manejar la economía y la deuda externa.

No es improbable que antes que el Presidente suba al avión, haya fumata, pese al duro lenguaje de los gobernadores opositores.

Sin un fuerte respaldo político, y ese convenio es fundamental, a De la Rúa puede hacérsele cuesta arriba su negociación con Bush. Y especialmente a Cavallo que ayer viajó a Nueva York a explicar su programa, pedir que acepten seguridad por tasas incobrables.

Lo ocurrido en Diputados, no despeja su de por sí dura faena. Wall Street cree que Argentina desconoce compromisos y que está más cerca del default que de la gloria.*

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