Tiene respaldo la reestructuración de la deuda

Durante años, un sector minoritario advirtió que al ritmo con que crecía la deuda externa, llegaría un momento en que, amen de impagable, haría imposible el crecimiento.

Ahora ese discurso «subversivo» lo adoptó el gobierno de Fernando de la Rúa. Ya se sabe que su ministro de Economía, Domingo Cavallo, no es Robespierre, ni siquiera un módico fabiano, por el contrario su récord en la función pública ha sido estar con el sistema financiero. Pero a la fuerza ahorcan y les clavó una nueva estocada a los bancos y las AFJP (fondos pensión).

Aunque el domingo hizo en secreto un cónclave con lo más granado de los bancos para negociar, en realidad lo puso contra la pared: terminó por anunciar que pagará sólo el 7% para canjear entre 40 mil y 60 mil millones de dólares, que es la que del total de unos 132 mil millones está en manos de grupos locales.

¿Por qué los bancos han terminado por apoyar? Por un lado por el garrote y por el otro, por la miel. El palo: si no aceptaban el canje, el Banco Central no les permitiría que computen los bonos al 100% de su valor, porque apenas cotizan la mitad. O menos. Y entonces, entrarían en rojo. El dulce es como mínimo las medidas para favorecer la bancarización virtualmente universal, como si cada bicho (humano) que camina, deberá tener su tarjeta de crédito o débito, con lo que el dinero que pasara por los bancos se multiplicará.

Además, el auxilio a grandes empresas con problemas (sin saberse cuáles tienen penurias reales y cuáles han sido vaciadas), le devuelve a los bancos, no pocos incobrables de fuste.

No serán de la partida algunos bonos recientes o con garantías del Banco Mundial, no hace a lo medular.

De todos modos, lo más novedoso es la introducción del período de gracia de dos años en el pago del capital e intereses de la deuda para poder llegar al déficit cero y disponer fondos para bajar la tasa de interés a favor de la reactivación de la deprimida economía.

Los grandes banqueros le dijeron ayer a Fernando de la Rúa que apoyarán el programa esperando que realmente active la producción.

El ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, entusiasmado por el sesgo restructurador por el que él clamó cuando se postuló para presidente, declaró que el nuevo rumbo abre la posibilidad de que peronistas entren a formar parte del gabinete.

Tiempo al tiempo. El desafío urgente del gobierno es el acuerdo entre la nación y las provincias, la mayoría bajo control peronista, clave para poder primero, afianzar el programa de déficit cero, la columna vertebral de todos estos operativos, y base para un pacto político que permita la aprobación parlamentaria del presupuesto 2001.

Cavallo espera ahorrar entre 2.700 y 3.000 millones de dólares anuales en intereses entre el 2002 y el 2005.

Mil o dos mil millones más, con la reestructuración de los bonos y títulos que están en el exterior donde no será tan sencillo. Con todo, ayer el riesgo país comenzó a caer. Pero la calificadora Fitch bajó la nota de la deuda soberana argentina de CC a C, es decir, en la puerta del default.

Por el contrario la reunión de los martes del gabinete nacional expresó su confianza de que el programa funcionará y que las piezas sueltas se unirán. *

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