Argentina pierde terreno en la ganadería
La ansiedad domina los nervios de funcionarios agropecuarios, ganaderos e industriales de la carne. La misión europea que debía llegar a Argentina el lunes próximo para constatar los avances del plan sanitario tendiente a erradicar la aftosa de los rodeos argentinos, postergó su arribo hasta el 19 de noviembre próximo; y con la dilación, la agonía que provoca la tensión y la preocupación también se posterga. El trabajo de la misión, similar a la que concurrió a Uruguay, tenía pensado trabajar en la última quincena de octubre para evaluar la posibilidad de una pronta reapertura en venta de carnes a dicho mercado.
La situación se presenta por demás complicada para los productores argentinos debido a que su propia actitud frente a la aparición de los focos aftósicos hace dudar de la verdadera situación sanitaria del país. En este sentido vale la pena recordar que las autoridades sanitarias argentinas demoraron mucho tiempo en aceptar la presencia del virus en su territorio. En un escenario signado por el desmembramiento de la cadena frigorífica tras el cierre de los mercados cárnicos externos y la depresión de los precios internos, el país ganadero observó con ojos asombrados las contradicciones y el cruce de información que existía entre los principales referentes nacionales del tema sanitario.
Al tiempo que Bernardo Cané, titular del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) aseguraba el jueves que la visita «continuaba programada para este mes», el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Marcelo Regúnaga, dio a entender a lo largo de la semana que la misión podría llegar recién en noviembre y de ocurrir esto no sería perjudicial para el país.
Mientras las distintas versiones eran desmentidas y confirmadas, un grupo de técnicos del Comité Veterinario Permanente (CPV) de la Unión Europea (UE) elevó un informe positivo sobre la situación sanitaria de Uruguay y nuestro vecino volverá a las góndolas europeas, luego de no registrar denuncias de nuevos focos de aftosa en su territorio durante los últimos 40 días.
Esperanza por el OK para Uruguay
Si bien muchos funcionarios se apresuraron a asegurar que el caso de Uruguay puede ser un antecedente positivo, el panorama para Argentina es bastante preocupante. Las declaraciones de Franz Fischler, comisario de Agricultura de la UE, son una prueba de ello. Fischler destacó que «todavía hay problemas importantes» relacionados con la fiebre aftosa en el país.
A esta preocupación se suma la de los integrantes de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Argentina (Ciccra), quienes a través de un informe señalaron que la «improbable» reanudación de las ventas al exterior tornará aún más crítica la coyuntura desfavorable que atraviesa el sector y que no registra precedentes en la última década. Las cifras oficiales apuntan que en el período enero-agosto de 2001 se exportaron cortes vacunos por 162,4 millones de dólares FOB, lo que indica una caída del 61,9% en valor y 53,9% en volumen, con relación al mismo período de 2000.
La misión que arribará a Buenos Aires el próximo 19 de noviembre llegará con más dudas que certezas.
El grupo integrado por seis especialistas, permanecerá en suelo argentino hasta el 30 de dicho mes. La delegación comandada por Luca Farina recorrerá varias provincias del norte y sur del país, se trasladará hacia los epicentros de detección de focos y constatará las condiciones de las plantas frigoríficas locales, entre ellas, cuatro o cinco de la provincia de Santa Fe.
Los europeos harán un monitoreo de la efectividad del Plan de Erradicación de la fiebre aftosa, pero también del cumplimiento real de las normas de trazabilidad establecidas para el ingreso de cortes vacunos al viejo continente. A saber: el ganado tendrá que contar con un certificado que avale su cría libre de anabólicos, tendrá que estar identificado con caravanas y los traslados a las plantas faenadoras deberán realizarse en camiones precintados.
Pero quizás, uno de los puntos que no figuran en los papeles y que los europeos vendrán a testear con mayor celo será la seriedad que demuestren los ganaderos, industriales y en especial, los funcionarios para tratar estos temas.
Si Argentina pretende ser un país confiable y creíble, y de esa manera obtener la reapertura de las plazas cárnicas perdidas, no puede darse el lujo de cometer pequeñas o grandes «desprolijidades» que pongan en tela de juicio la calidad y seriedad de los esfuerzos que se están realizando para volver a exportar. *
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