Uruguay perdería mercados cárnicos por el temor a la expansión del ántrax
Argentina y Uruguay serían las naciones latinoamericanas más afectadas si los países se ven obligados a incrementar los controles por un eventual aumento de ataques con ántrax, afirmó ayer en Caracas el Sistema Económico Latinoamericano (SELA).
Aunque por un lado el SELA insistió en que el riesgo de ataques con ántrax en la región es mínimo por no estar involucrada en el conflicto bélico, el SELA, organismo con sede en Caracas que reúne a 28 naciones de la región, sostuvo que una «guerra bacteriológica» repercutiría sobre cuatro áreas: exportaciones de la región, comercio intrarregional, turismo y uso de barreras no arancelarias. «De conformidad con una primera determinación de tendencias, las pérdidas en comercio exterior de carnes (en Argentina y Uruguay) podrían llegar a 5.300 millones de dólares durante los siguientes 6 meses, en el caso de que la contingencia obligue a incrementar controles, restricciones e, incluso, posibles cuarentenas, por parte de los países consumidores», afirmó en rueda de prensa el secretario permanente del SELA, Otto Boye.
Consumo interno
Boye dijo que el esparcimiento de un brote o el temor de contagio restringirían también el consumo interno de carne en los países, lo que podría afectar el comercio subregional con énfasis en México, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Colombia, además de los ya mencionados Argentina y Uruguay.
«Las pérdidas por consumo interno y de mercados subregionales podrían ser del orden de 3.400 millones de dólares», precisa Boye. El organismo explicó que sólo el temor por el aumento de los ataques generaría el incremento de los controles o restricciones tanto a la carne como a otros productos agrícolas, y recordó que, «en el caso del ántrax o carbunclo, es provocado por bacterias del género bacillus» (Bacillus anthracis) y que «las esporas que permiten la reproducción pueden estar latentes y sobrevivir durante muchos años».
Turismo
El SELA apuntó que los ataques terroristas en Estados Unidos ya generaron efectos negativos en el sector turismo, con la pérdida de 70.000 puestos de trabajo, y agregó que al miedo a viajar por ataques terroristas se sumaría el temor al contagio con enfermedades. «Las naciones centroamericanas y del Caribe han sufrido ya estos efectos en la industria hotelera y de transporte», dijo Boye, quien estimó en 42% el descenso del turismo en naciones como Bahamas, Barbados, República Dominicana, toda Centroamérica y las Antillas menores, que tienen en esta actividad su principal fuente de divisas. En cuanto al uso de barreras no arancelarias al comercio, el SELA apuntó que «son difíciles de negociar» y que «los efectos de procesos de ataque, contraataque y represalias biológicas o químicas pueden afectar la agenda de la próxima ronda de negociaciones comerciales internacionales auspiciada por la Organización Mundial del Comercio (OMC). *
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