"A prepararse para una devaluación en Argentina"
«Esperar lo mejor y prepararnos para lo peor». «Qué vamos hacer con la política cambiaria si devalúa Argentina y cómo puede y debe utilizarse la política fiscal y comercial para ayudar a paliar este mal momento de nuestro país», enfatizó ayer durante su exposición «Momentos Decisivos para la Región: Un Diagnóstico Clínico».
El director de Ceres (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social) planteó tres hipotéticos escenarios en los cuales se desarrollaría la situación argentina.
En el primer escenario, donde la salida económica sería «exitosa», la ley de déficit cero se ejecuta sin grandes tropiezos, se plantea una reestructura voluntaria de la deuda, se detiene la fuga de depósitos, el riesgo país, los temores de la devaluación ceden y la economía comienza a reactivarse.
En un escenario intermedio, que catalogó como una salida «ordenada», la aplicación de la ley de déficit cero encuentra tropiezos y el riesgo país no baja de una manera sustantiva para revertir la situación de estancamiento productivo, lo que haría necesaria una reestructuración «negociada» –al estilo del Plan Brady– de la deuda pública con apoyo de la comunidad financiera internacional. En este contexto la política cambiaria podría sufrir modificaciones y la reactivación se vería dilatada por las complejidades que una solución «negociada» al problema de la deuda tendría.
Sobre el tercer escenario, que fue considerado de «caos», con posible congelación de los depósitos, default, devaluación y fuerte contracción productiva afirmó: «Este escenario es el que podría haberse precipitado sin la ayuda que la comunidad financiera internacional otorgó a la Argentina».
El economista consideró más probable una salida intermedia y se afilió a un escenario con una reestructuración de la deuda argentina.
Corrida de depósitos
Talvi sostuvo que la percepción de los agentes de que el sector público estuvo cerca de la cesación de pagos tuvo consecuencias muy importantes sobre el sector financiero y real de la economía. Explicó que un default (cesación de pagos) de 35% hubiera reducido el capital de la banca privada argentina a la mitad, dejándolo por debajo de los requerimientos del Banco Central argentino y en el caso de la banca pública hubiera provocado la desaparición de los capitales de las instituciones.
La insolvencia en el sector público puso en cuestión la solidez del sistema financiero y precipitó una corrida contra los depósitos bancarios (desde marzo se perdieron 15%, de los cuales el 25% corresponde a depósitos en pesos y el 9% a dólares), forzando a la autoridad monetaria a utilizar parte de las reservas para darle liquidez al sistema bancario. «La insolvencia del sector público ‘mete riesgo’ y puede trasladar el problema al sector privado».
La plata
El economista dijo que a un ritmo de pérdida de depósitos diarios de 290 millones, como se observó el 1º de julio y suponiendo que el 70% de esa pérdida se financia con reservas líquidas de los bancos, «ésas hubieran durado apenas hasta principios de octubre». «Si aparecía la plata podría debilitarse el compromiso de la Argentina con el ajuste fiscal o simplemente desaparecer rápidamente si el drenaje de depósitos seguía produciéndose. Por otro lado, si la plata no aparecía, parecía imposible parar el drenaje de depósitos, default y devaluación con las consiguientes reverberaciones sobre Brasil y el resto de los países emergentes.
Haciendo referencia a la Ley de Déficit Cero que aprobó el gobierno argentino, el director de Ceres dijo que «todavía existe incertidumbre entre los inversores en cuanto a su aplicación» y explicó que la normativa implica una reducción anual entre 15% y 18% en los gastos no financieros del Estado. *
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