Jorge Sanguinetti: "Empresas del supergás tienen el síndrome DASA"
No obstante, fuentes de las empresas distribuidoras dijeron a LA REPUBLICA que «se han interesado en el tema, aunque por el momento las autoridades de Ancap explicaron que no hay ninguna resolución concreta».
Si bien el procedimiento que se utilizará no será similar al implementado con DASA (Distribuidora Ancap Sociedad Anónima), donde la distribución de combustibles en las estaciones de servicio con sello Ancap fue retirada completamente a la empresa, Sanguinetti explicó que «no se puede decir que el contrato va a ser igual que el de ahora, porque puede tener ajustes o diferencias».
Nerviosismo
«Estamos diciendo que no se pongan nerviosos, porque nos interesaría que ellos continuaran con su actividad, porque son distribuidores eficientes, eficaces y cumplen un servicio. Pero no podemos decir que el contrato va a ser igual que el de ahora, porque puede tener ajustes o diferencias.
Los contratos no siempre se renuevan tal como son. Pueden tener ajustes de cláusulas debido a cambios estructurales que hacen que requieran un margen mayor; de pronto con uno menor también pueden desarrollar la actividad.
Tal vez se decida otra cosa, por ejemplo que la otra sociedad, la nueva, tenga una distribuidora propia. Estas son empresas eficientes que realizan su tarea», afirmó durante su comparecencia en la Comisión de Industria de la Cámara de Representantes.
Contratos vencen en 2003
Sanguinetti entendió que todos están preocupados y los señores diputados lo deben saber. «Es lógico y no está mal que quien tiene interés venga y hable con los legisladores acerca de que las decisiones que puede tomar el gobierno afectan sus intereses.
Lo único que digo es que los contratos vencen en 2003, y en este momento no podemos llamar a expresiones de interés, para asociarnos, para mostrar lo que estamos haciendo.
No podemos prorrogar un contrato que vence en 2003 antes de que se haga la sociedad. No nos parece que sea lógico».
«Se trata de intereses privados respetables, que están preocupados porque tienen el síndrome DASA.
Como quien les habla tuvo una posición muy fuerte en ese tema, ellos piensan: «Este viene y nos corta la cabeza a todos». Entiendo que se trata de cosas totalmente distintas.
DASA cumplió una función, que fue la distribución de los combustibles para las estaciones de servicio del sello Ancap, que además tenían contrato con Ancap».
Explicó a los legisladores que el contrato está fijado hasta 2003, pero «si el monopolio se extiende un poco más no podemos dejar a estas compañías sin el gas licuado y sin la posibilidad de que lo puedan importar». *
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