Presidente de Anmype alerta sobre inaccesibilidad al crédito

"Revertir la política tributaria que impulsa a la informalidad

La modificación actual de la política impositiva es una de las prioridades que encaran las autoridades de la Asociación de la Micro y Pequeña Empresa, Anmype.

«Si no adecuamos el sistema tributario, no estamos resolviendo de forma sustentable hacia el futuro la problemática del sector», fue la primera afirmación de Pablo Villar, presidente de Anmype a LA REPUBLICA.

El dirigente relató: «Hace pocos días nos reunimos con el contador Marcelo Brasca, director de la DGI, a quien pedimos un marco tributario más adecuado y más justo para las empresas del sector».

Lo que se busca es destrabar, además, una propuesta presentada tiempo ha en el Ministerio de Economía con el fin de modificar la tributación para nuevos emprendimientos basada en el acompasamiento del ciclo de formación, es decir, que en un plazo de tres años la empresa esté tributando un 100% , pero que el primer año sea un 25%, el segundo un 50% y luego el 100%, lo cual implica comprender que la empresa en sus primeros años debe hacer la mayor inversión y que después se transforma en una unidad sustentable».

Actualmente la tributación de las Pymes se basa en que por debajo de determinado monto de facturación las empresas aportan un ficto, «pero el tope debajo del cual están comprendidas estas empresas está fijado muy bajo por lo que nosotros pretendemos que se eleve. Pero, además, proponemos establecer un sistema de franjas, como ya existe en muchas partes del mundo, lo cual implica verdaderas políticas de fomento empresarial y de justicia, ya que no es lo mismo facturar 40 que 120 mil dólares y, sin embargo, hoy ambos deben pagar los mismos impuestos y en la misma proporción».

Anmype elaborará un escrito para ser presentado ante la DGI con todas estas iniciativas tal como acordaron con el contador Brasca. «Si mejoramos nuestra tributación, la hacemos más justa, sin duda que con ello ampliamos la base social tributaria y evitamos el pasaje a la informalidad, ya que con esta forma de tributar, se impulsa al empresario a la informalidad», sostuvo.

Política crediticia

Villar sostuvo también que hasta el momento «no ha habido una política crediticia clara y, para el sector, el acceso al crédito ha sido desde tiempos inmemoriales una de las restricciones operativas importantes, y a veces limitantes de la expansión empresarial».

«Por eso nuestra Asociación ha trabajado mucho en el sistema de garantías recíprocas» y agregó: «Los fondos de capital de riesgo juegan un papel fundamental. Así ha sido en otras partes del mundo, ya que son los que permiten que a partir de una buena idea se llegue a tener una empresa sólida, consistente y competitiva. Por eso es importante que alguien arriesgue con ese empresario y hasta ahora ni la banca pública ni la privada nos han dado esa posibilidad. El resultado es que tenemos un empresariado que está siendo mediatizado por todos esos inconvenientes».

Una deuda especial

Se refirió luego al perfil particular de la deuda de las Pymes, «poco bancarizadas», por lo que su deuda «no es con la banca, sino que pasa por los proveedores, el propio Estado (sus entidades recaudadoras), clientes, amigos, la familia.

De alguna forma hay que atender este perfil de deuda nuestra, con tal vez un par de años de gracia y a largo plazo».

Respecto al Estado explicitó que a aquellas empresas que son proveedoras «nos tienen 8, 10, 14 meses sin cobrar y por otro lado el mismo Estado, nuestro acreedor, a través de sus unidades recaudadoras nos cobra multas y recargos (que no están para nada adecuados a la estabilidad de la moneda), por no pagar o por retrasos en pagar impuestos, cuando la verdad es que no tenemos el dinero porque él no nos paga».

Es por ello que «proponemos un certificado emitido por la Unidad Ejecutora deudora que nos permita pagar los impuestos».

«Además, no puede ser que con inflaciones anuales como las que tenemos, que no llegan al 10%, tengamos que pagar multas al Estado por 10% y tasas de convenio con organismos estatales del 38%. Eso es inadecuado, perverso e injusto y lo único que se gana es fomentar la informalización».

Desprotegidos

Consultado sobre la situación actual de las Pymes, Villar sostuvo que «al trabajar para el mercado interno y en el marco de la política de apertura comercial y globalización de los últimos 10 años hemos sido un sector empresarial que se ha visto un poco golpeado por esta política. No es que no compartamos la idea de una economía globalizada sino porque consideramos que existen algunas injusticias para con nosotros». ¿Por qué? «Porque el proceso de apertura se hizo de una forma demasiada acelerada, la prueba de ello es que las cuatro economías están poco sustentables, igual que hace 10 años, por otro lado, hay en la propia política de apertura algo en lo cual los 4 países han quedado rehenes ,a saber, las reglas que se dan a nivel internacional ya que hoy existe una economía mundial globalizada pero que no es abierta porque nosotros estamos constatando que a través de subsidios y barreras arancelarias o paraarancelarias muchas veces las economías centrales de Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea tienen niveles de protección que nosotros hemos ido abatiendo en estos últimos 10 años».

A nivel nacional también hay injusticias como el hecho que aún «no se han concretado políticas de fomento de ciertas actividades productivas que permitan que ganemos productividad desde un punto de vista genuino. Lo tenemos que hacer desarrollando tecnologías y productos para los cuales tenemos un panorama de cierta ventajas comparativas previas.

Es en ese rubro de avance tecnológico y de innovación que nosotros creemos que Uruguay se ha quedado en estos últimos años porque no ha hecho una real inversión».

Pero además a eso le agregamos que estamos siendo golpeados por una competencia en muchos casos desleal de productos importados, estamos siendo testigos pasivos de una cierta injusticia que está desmembrando y desbaratando todo nuestro aparato productivo.

Nos sentimos desprotegidos porque consideramos que no ha habido paralelamente a esa alternativa de apertura de mercados, políticas de Estado que atiendan a los problemas básicos de los sectores productivos de manera que tengan competitividad respecto a los productos que puedan venir tanto de dentro como de fuera del Mercosur y es claro que se necesitan políticas más activas y enérgicas para evitar prácticas desleales de comercio». *

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