Análisis Nacional

Equilibrios indeseables

Por Jorge Jauri

 

Los dos precios indicaban el aumento de escasez de moneda nacional y el costo que está teniendo para algunas instituciones las directivas de no apartarse de su posición en dólares. La tasa de interés para operaciones en moneda nacional revela la existencia de un equilibrio muy inestable y el aumento de expectativas negativas sobre la evolución de la coyuntura actual. La advertencia sobre la vulnerabilidad que tiene el investment grade realizada por Fitch IBCA y el resto de las calificadoras a comienzos de la semana pasada agregó un recordatorio que los gerentes financieros saben interpretar y de cuyas implicancias bien saben cuidarse.

La resultante es que la economía ha permanecido estancada una semana más y que ahora, además, los indicadores del riesgo uruguayo se elevan más presionados por las variables internas que por el riesgo del default argentino.

Esta era una situación previsible. Uruguay no puede permanecer mucho tiempo más esperando que la irresolución de la crisis argentina lo exima de adoptar cambios más sistémicos que los que viene ensayando el gobierno para satisfacer las presiones. Y no puede esperar porque, ahora, el riesgo de que Uruguay se encamine hacia un cierre de sus mercados de crédito irá agregando dificultades cotidianamente a cualquier ensayo ordenado de salida.

El país está perdiendo competitividad a diario con una Argentina en la cual, además de ajustes y cambios en la política, el Ministerio de Economía va generando continuamente medidas fiscales y de política comercial de todo tipo.

Un empate que no es tal

Que el país no pueda seguir así por mucho tiempo tampoco deja de ser una afirmación un tanto temeraria. En realidad, puede. Si el gobierno continúa despreciando la posibilidad que una parte importante de la izquierda lo acompañe en sus intentos de reforma supliendo incluso ausencias más cercanas y, si a la vez, la izquierda insiste en privilegiar únicamente su objetivo diferenciador formato 2004, las salidas son obvias.

Tal como están las cosas, Uruguay intentará en las próximas semanas arribar a un nuevo acuerdo con el FMI en el cual éste acepte las dificultades que tuvo Uruguay para cumplir las metas del programa vigente y, sobre todo, intentará que el Fondo acepte metas más modestas de programación en el futuro. Probablemente el Fondo acepte la propuesta, a partir de lo cual el gobierno desplazará un poco más el riesgo de la pérdida del famoso grado de inversión. *

Mientras tanto, a nivel interno, se seguirán acumulando problemas que, en este caso, el gobierno intentará ir resolviendo como pueda.

Y ese como pueda quiere decir que intentará ir apagando los incendios mayores. Los que, como se sabe, siempre son producidos por los que tienen mayor capacidad de presionar a los que toman decisiones.

Tributo al trabajo…

Como la pérdida de competitividad de la industria y el agro seguirá siendo una constante, el gobierno intentará ir cerrando como pueda las fronteras. Además del Cofis y el aumento del 2% agregado a la tasa de importaciones, vendrán nuevos impuestos que afectarán a los bienes importados. Donde no existan instrumentos habrá avales y exhortaciones para que los funcionarios expongan cuanta barrera haya para impedir el acceso a nuestro mercado de todo lo que se pueda. De hecho, en poco tiempo tendremos una rica palestra de cambios diferenciales según sea el origen, el importador y la calidad de lo que importemos.

La oferta de importados escaseará o volverá a encontrarse sólo en los barrios más pudientes. Los precios no se elevarán en demasía porque una importante porción de la demanda irá, literalmente, desapareciendo del mercado. Al mismo tiempo los vecinos nos irán respondiendo con barreras y trabas de mayor impacto que las nuestras.

Esas serán algunas de las consecuencias del actual juego de satisfacer, legal o ilegalmente, cuanta reivindicación sea planteada por una corporación. Con el único requisito de que ésta declare defender el trabajo nacional y esté inscripta en los registros de quienes se arrogan el derecho de fiscalizar la inviolabilidad de la sacrosanta soberanía nacional.

*La opinión del FMI no es vinculante con las futuras calificaciones de riesgo pero quienes la otorgan tiene muy en cuenta los resultados de los programas acordados por los gobiernos y el Fondo. *

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