Fuerte puja
La subasta estuvo marcada por una fuerte puja que enfrentó básicamente a los corredores de bolsa Carlos Bonnet (representante del consorcio ganador) y Carlos de Baeremaecker (representante de un consorcio español) hasta el final de la contienda.
Si bien fueron tres los corredores que pujaron por la venta de la Terminal de Contenedores, desde que las ofertas superaron los 8 millones de dólares, la competencia se centró entre Bonnet y Baeremaecker, que fueron cabeza a cabeza hasta los $17 millones. La jornada comenzó en una base de 2 millones de dólares, fue subiendo lentamente de 100 mil dólares con picos en determinados tramos de la puja, hasta llegar a los 8 millones cuando el corredor de bolsa Alvaro Correa dejó de ofertar y la competencia simplemente fue un mano a mano entre Bonnet y Baeremaecker.
A partir de ese momento, la intensidad del remate comenzó a subir y el público que desbordó las instalaciones de la Bolsa de Valores palpitaba minuto a minuto cada una de las instancias de la subasta. Las ofertas fueron aumentando progresivamente hasta llegar a 17,1 última oferta que no fue superada por Baeremaecker .
Tres golpes
Entonces, el rematador Oscar Castro golpeó tres veces el martillo buscando una contraoferta que nunca llegó y finalmente decretó la venta de las acciones al grupo belga, representado por Bonnet. Inmediatamente después se escuchó un fuerte aplauso de los concurrentes, mientras los miembros del consorcio Nelsury SA se estrecharon en un fuerte abrazo y no pudieron ocultar su alegría, que estuvo contenida durante más de treinta minutos.
El presidente de Fanapel, Ricardo Zerbino, sostuvo que los montos pagados estaban dentro de lo previsto por la empresa y en ningún momento, aun a pesar de la interpelación que tuvo lugar al ministro de Tranporte, «se pensó en desistir de participar en la compra de las acciones y no nos pareció que hubiese una base sólida que motivara una revisión de un tema que se ha discutido suficientemente en el país».
Según Zerbino la subasta fue un gran éxito «para el gobierno, la Bolsa y la propia ANP, que recibe una importante suma de dinero» (el dinero posteriormente será destinado a la ANEP).
En tanto, el representante belga, Joris Thys, destacó la experiencia que tiene su empresa en el trabajo portuario en los distintos lugares del mundo y precisó la importancia del uso de la nueva tecnología que se aplicará en la terminal portuaria. *
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