Así lo asegura el economista Daniel Olesker, asesor del EP

Vendrá un mayor deterioro

Para el asesor del Encuentro Progresista, con los anuncios primero se reafirma la «filosofía liberal» en toda su dimensión, reivindicando la reducción de salarios como el mecanismo idóneo para generar empleo, así como se excluye cualquier forma de selectividad productiva, planteando que todos los sectores productivos serán tratados con una supuesta igualdad de condiciones contribuyan más o menos a la generación de empleo o de divisas.

Según explicó a LA REPUBLICA, «nuestra visión es diametralmente opuesta y rechazamos que la reactivación productiva se sostenga en menores salarios para los trabajadores».

Al hacer referencia a la baja del gasto público, dividió las medidas del gobierno en tres grupos.

El primero de ellos hace referencia una reducción de la inversión pública de un monto del orden de 100 millones de dólares que significa en torno al 4% del total de la inversión del país.

«Esto es, a nuestro juicio un camino contraproducente por el fuerte efecto que tendrá sobre los niveles de empleo y su efecto multiplicador sobre el resto de la actividad económica. Y se hace más grave aún por darse en un momento recesivo, en el cual nuestras previsiones son de que no habrá un aumento compensatorio de la inversión privada lo que pone en cuestión el objetivo de reactivar el nivel de actividad» destacó el economista.

Baja del gasto

Otro punto tratado por Olesker es el referente a la baja del gasto de funcionamiento que alcanzará el 8%.

Sobre este punto manifestó que la misma constituye una «medida genérica que no distingue entre gastos y que por lo tanto tendrá efectos negativos sobre el funcionamiento de servicios claves como los hospitales públicos por ejemplo».

Acotó que la población tiene claro que no es lo mismo reducir gastos en Salud Pública que significa menos medicamentos o menos técnicas de diagnóstico o en Educación Pública que supone menos útiles escolares, que hacerlo en Relaciones Exteriores o en la Presidencia que serán menos viajes o menos gastos de representación.

Por otra parte y en tercer lugar, considera que la política hacia los salarios de los empleados públicos constituye un «anuncio muy grave». Desde el Poder Ejecutivo se anuncia una caída del salario real del sector público de entre 2,5% (con las estimaciones oficiales de inflación) y 5,5% con estimaciones que Olesker considera más realistas. «Con un salario promedio en la Administración Central de 5.000 pesos esta medida es claramente discriminatoria. A esto se suma la falta de aumento a los docentes.

Pero lo más grave es que se recomienda igual tratamiento, es decir caída de salario real en el sector privado como único camino para generar empleo. Discrepamos rotundamente con esta última información. La generación de empleo pasa por otros andariveles, realizando políticas activas de empleo, inexistentes en nuestro país y no por la reducción de salarios. Por todo ello la propuesta de política de gasto público nos parece francamente inadecuada».

El agro

El asesor del E.P senaló por otra parte que el equipo conómico en ACDE fue claro en cuanto a que no habrá ningún apoyo para los sectores productivos, excepto el agro. Para éste las dos únicas medidas son las anunciadas o sea la exoneración de parte del pago de la Contribución Inmobiliaria Rural y la suspensión de los aportes patronales por todo el ano. Esto representa un apoyo de 23 millones de dólares (1,3% del PBI agropecuario) por única vez.

Recordó que el ministro de Economía, contador Bensión, ha dicho que las dos medidas para el agro son de excepción, quiere decir que: son por única vez y no son trasladables a ningún otro sector.

Para Olesker «por ello es que está claro que la prioridad del sector productivo para esta administración significan 23 millones de dólares es decir medio por ciento del presupuesto nacional. Esa es la prioridad asignada por este gobierno a la producción.

Y por ello surgen grandes interrogantes sobre qué pasará con el agro a más largo plazo».

Por todas las razones expuestas el economista senaló su discrepancia radical con los anuncios realizados por el equipo económico del nuevo gobierno «porque significarán impactos negativos sobre el nivel y la calidad del empleo así como una importante caída del salario real. Y esto lo decimos porque en estos anuncios ha habido un gran ausente: el empleo.

Porque no hay ninguna medida en materia de reactivación del empleo y algunas de ellas pueden ser contraproducentes en esa materia, como la reducción de la inversión pública. Sólo se recomienda bajar salarios para generar empleos. Vieja receta liberal que no ha dado resultados en ninguna parte del mundo».

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