El presidente De la Rúa logró el apoyo de Alfonsín, con límites
ISIDORO GILBERT
Una ronda de consultas políticas tendiente a mitigar los efectos del duro ajuste anunciado por el gobierno de Fernando de la Rúa, para obtener un equilibro absoluto de las finanzas públicas nacionales y provinciales, domina estas horas el escenario político, en un contexto de mantenimiento de la desconfianza de los operadores externos como lo exhibió el incremento del riesgo país, acolchonado por una mejoría en la Bolsa de Valores.
De la Rúa mantuvo dos encuentros con el ex presidente Raúl Alfonsín donde éste y la mayoría de la Unión Cívica Radical le han dado respaldo al primer mandatario para enfrentar «una situación límite». Pero desean que al ajuste presentado por Domingo Cavallo, que se descarga sobre los empleados públicos y jubilados básicamente, se amortigüen sus consecuencias sobre los niveles más bajos. Los ingresos al fisco deberían compensarse con una gabela a las grandes finanzas y las empresas privatizadas bajo el menemismo.
De la Rúa aceptó introducir «equidad» al ajuste, y esa fue una señal suficiente para que Alfonsín, que fue engripado a reunirse con el Presidente en Olivos, le manifestara su respaldo. No le está resultando gratis al jefe radical enfrentar una tormenta en sus filas, pero su gesto le permitió a De la Rúa reunirse en mejores condiciones con los gobernadores, en su mayoría peronistas, y recibir igual colaboración con las reservas comentadas.
El cavallismo estuvo remiso a aceptar modificar las pautas del ajuste. Pero debió abrir un cauce negociador para encontrar de qué modo grandes bancos, petroleras y empresa de servicios, aportan algo de sus pingües beneficios. Una de las ideas en danza es emitir un Bono Patriótico por mil millones de dólares, pero como anticipo al pago del impuesto a las ganancias de 2002. No es un gran sacrificio, sostienen en el Frepaso. Lo que queda de organización legislativa de este sector busca imponer un gravamen a las empresas petroleras, pero el cavallismo no quiere que se hable de este asunto.
Con todo, el respaldo de Alfonsín y de los principales referentes del peronismo a De la Rúa, lo sacó del mundo de los rumores que anunciaban su colapso, encendió una pequeña luz en el exterior, pese a la suba del riesgo país, a condición de que este entendimiento se consolide. Esto tardará, pero para el lunes el paquete final debe estar finiquitado.
El presidente George W. Bush le remitió a su par argentino un mensaje de respaldo, pero de dinero, nada dice su misiva. La señal de Washington hará que el FMI haga lo suyo para impedir que se expanda la crisis y vaya más allá de los límites geográficos de la república austral.
Ya han comenzado las protestas de estatales, docentes e incluso cortes de rutas. Pero las tres centrales sindicales que se oponen al ajustazo, no se pintaron totalmente la cara. Nadie quiere actuar como detonante de una situación que se descontrole. Pero pueden ser rebasados.
Juran en el poder que no habrá recortes para la ayuda a los desamparados que son legiones. Pero en la cartera laboral que maneja fondos para desocupados, se han rebanado las partidas, dentro del ahorro planteado. Aún no está dicho todo. *
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