En camino hacia la normalidad
El país se ha paralizado luego de los problemas sanitarios, conocidos por todos y ampliamente debatidos. El Interior del país, literalmente se ha muerto en lo que tiene que ver con el movimiento comercial y bancario. Si bien es cierto que la gran recesión se palpaba en las calles de los pueblos del Interior, antes de la epizootia de aftosa, con bancos y comercios vacíos e inactivos; la reaparición de esta enfermedad ha sido el golpe final para algunos pueblos del territorio.
Esta semana, la cadena parece que ha empezado a recomponerse. Primero fue la reapertura de algunas plantas frigoríficas exportadoras, que reanudaron sus faenas, con el alivio para el mercado y para parte de los trabajadores de la industria, que estaban en seguro de paro.
Esta ha sido otra de las buenas señales. En el correr de la semana anterior, como fue oportunamente informado y comentado, los abastecedores habían intentado concretar sus negocios en pesos uruguayos, no sólo en los negocios que se concretaban al contado, sino también en los que se realizaban en los plazos que se manejan en este momento, que son 45 días. El malestar de los productores y el quiebre del mercado fue notable, habiéndose producido una considerable disminución de los volúmenes faenados, dado que los invernadores no aceptaban tales condiciones de pago.
En el correr de esta semana ha existido una tendencia a concretar los negocios en dólares y, como dato que ilustra este hecho, se informó que cerca del 60% de los negocios fue cerrado en la moneda norteamericana.
Al fin Argentina
Luego de una constante tarea, llevada adelante por los consignatarios uruguayos, la Senasa dio lugar a los pedidos de importación de ganados gordos en pie. Ayer partieron dos camiones hacia Buenos Aires que llevaron vaquillonas y novillos gordos al mercado porteño. Este evento, en la compleja normalización del sector, era esperado con expectativa por los productores pecuarios. El mercado argentino es una pieza importante para que se concrete la formación de un mercado, que hasta ahora ha sido inestable. Cabe de todas maneras recordar que los costos de exportación de un animal en pie suman el 20% de su valor, lo cual, de no mediar nada extraño dentro del medio local, servirá como posible válvula de escape en caso de registrarse precios desastrosos en el mercado uruguayo. A pesar de que el invierno ha sido benévolo, en cuanto no ha habido grandes temporales de frío y agua, las intensas lluvias han determinado que las categorías de novillos especiales hayan comenzado a escasear, determinando una flexibilización de los compradores en cuanto a la terminación de los animales que demandan.
Este hecho, coyuntural por supuesto, alimenta la esperanza de que cuando el 21 de julio se normalice parcialmente la faena para la exportación, los precios que los productores puedan recibir sean acorde a sus necesidades financieras, que en este momento los apremian.
Brasil y la autorización
Los anuncios en este sentido son igualmente auspiciosos, habiéndose informado que en el correr de esta semana el país norteño autorizaría la entrada de carne con hueso.
Este hecho es esperado con impaciencia, sobre todo por los invernadores de corderos, que entraron en el operativo de cordero pesado llevado adelante por el SUL y varios operadores locales. Es importante recordar que la mayoría de los corderos se deben faenar justamente en los meses que corren.
El comienzo de la revacunación contra la aftosa es, sin duda también, otro paso clave para el restablecimiento de la normalidad comercial dentro de la pecuaria nacional.
El costo de esta dosis corre a cargo del Estado, como fue también el caso de la primo vacunación.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad