ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA IPL, INGENIERO MARTIN LINDHOLM

Aftosa: "Fallaron los controles y la campaña de información sobre el mal"

LA REPUBLICA dialogó con el presidente de la Intergremial de Productores de Leche, ingeniero Martín Lindholm

–¿Cómo se podría definir a la Intergremial?

–Es esencialmente un ámbito de concertación de propuestas, de aunar esfuerzos, de discusión y elaboración.

–¿Cuándo y cómo surge?

–Informalmente en la década del setenta, y adquiere la personería jurídica en 1986. En la medida en que fueron surgiendo instituciones locales al margen de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL, oficialismo en Conaprole), y como una necesidad de unir esfuerzos por parte de ellas.

–¿Se puede decir que son los disidentes de la ANPL?

–No exactamente, dado que muchos de los directivos locales de nuestra institución son dirigentes o miembros de la ANPL. Son grupos de opinión, que se formaron en el ámbito local, y que se integran.

–¿Cómo está conformada en la actualidad la IPL?

–Estamos conformados por ocho instituciones, dentro de las cuales cuatro son remitentes a Conaprole y otras cuatro, netamente no remitentes a dicha cooperativa. Son: la Agremiación de Tamberos de Canelones, la Sociedad de Productores de Leche de Florida, la Sociedad de Productores de Leche de Villa Rodríguez, la Asociación de Productores de Leche de San José, Rodela (Nueva Helvecia), Sociedad de Productores de Leche de Río Negro, la Sociedad de Productores de Leche de Paysandú, y la Sociedad Fomento de Industria Láctea de Salto.

Acción sanitaria oficial

–¿Cuál es su visión sobre lo actuado por las autoridades sanitarias del MGAP?

–La posición de la Intergremial ha sido crítica desde un comienzo. En primer término se cuestionó cuando se quería mantener el rifle sanitario, que lo veíamos como impracticable. El tema más crítico fue que falló el sistema de control y si éste no funciona, una campaña basada en un rifle sanitario era incoherente. Fallaron no sólo los controles sino toda la campaña de información y formación de la gente para luchar contra la aftosa.

–Se puede decir que con el tiempo se diluyeron las demandas de cambios en los Servicios Ganaderos del MGAP.

–Dijimos que debía y debe haber cambios dentro del Ministerio. Esos cambios se van a tener que realizar en un marco de reflexión tranquila. Pero estamos seguros que los Servicios Ganaderos deben ser mejores; de eso no hay duda.

–¿Y sobre el ministro?

–No es el tema. En el fondo hay que reformular los sistemas de control sanitarios. No sólo por el tema de la aftosa, sino por toda la pesadez de los trámites burocráticos que hay que pasar para obtener cualquier certificado. Esto no es sólo opinión de la Intergremial, sino también de la industria láctea. Hace tiempo que ellos nos expresan que una de las limitantes más importantes para poder exportar es la obtención de certificados. Es un manejo pesado.

–¿El control sanitario del país no es acertado?

–Se debe rever el funcionamiento de estos servicios. No comparto expresiones del doctor Barosi, sobre que la primovacunación ha sido un ejemplo mundial. No nos podemos comparar con los desastres que ha habido en Argentina, es una mala comparación. Debemos buscar un sinceramiento para poder enfrentar la futura campaña de erradicación. No podemos seguir manifestando que esto ha sido un ejemplo, porque nadie lo puede creer.

–Después de desatada la epizootia, ¿no hubo un cambio de actitud por parte del ministerio?

–Eso fue positivo y se tradujo en medidas que las gremiales solicitábamos, como el adelantamiento de la segunda dosis de vacunación, que las industrias fueran las responsables de la distribución de las vacunas, y el reconocimiento de que se va a indemnizar a los productores.

–¿Qué estrategia se deberá seguir hacia adelante, habrá que dejar de vacunar de nuevo?

–Lo que tenemos claro es que la campaña para la erradicación debe ser regional, quedó en evidencia lo permeable que son las fronteras, si bien para el sector lechero no tiene grandes beneficios el ser libre de aftosa, pero nos sumamos al interés general del país. En ese sentido está nuestro compromiso, pero la campaña debe enfocarse en forma más realista y profesional.

Competitividad

–¿Cómo influye el atraso cambiario en la competitividad del sector lechero?

–Fue una de las cosas que nos afectó más. Nosotros sí proyectamos a valores de precios constantes el precio de la leche, en el 87 estábamos cobrando (pesos constantes) 3.30, y en 2001 cobramos 1,80. Pero en centavos de dólar, pasamos de 12 a 15. Ese es el efecto del atraso cambiario. El sector lechero incrementó su productividad por hectárea un 55%, pero para comprar la misma canasta básica se necesita un 60% más de leche. El esfuerzo que se hizo no se tradujo en una mejora en el ingreso de los predios.

–¿Cómo determina el denominado costo país la competitividad del sector lácteo?

–Lo consideramos muy caro, no sólo a nivel primario, sino también por todos los impuestos y exigencias para la industria, y esto es una de las cosas que hay que atacar. En el ámbito nacional, la producción bruta de los últimos diez años se incrementó un 143% en dólares y el gasto del Estado, en dólares, en el mismo período, aumentó un 200%. Las ineficiencias del Estado se traducen en el sector productivo por tarifas caras, en certificados costosos.

–¿Y concretamente en el rubro lechero?

–Entendemos que la lechería es una buena opción para mantenerse en el medio rural, prueba de ello es que ha sido uno de los sectores que ha tenido menos pérdida humana. El sector lechero sirve para retener al poblador rural en la tierra.

–¿Qué medidas concretas habría que tomar para mejorar la competitividad?

–El tema pasa por una reducción de los costos. Disminuir el precio del gasoil, que sigue valiendo 45 centavos de dólar, bajar el costo de la energía eléctrica, desgravarla de IVA; los tamberos somos grandes consumidores de energía eléctrica. Además nosotros estamos muy integrados con la industria y en ella la mano de obra salarial es la más alta del país. El salario promedio de la industria láctea nacional es un 60% más alta que en el resto. Existe un montón de ineficiencias dentro del complejo industrial, que habría que atacar, para que le llegue un mejor precio al productor.

–¿Cómo se explica esa situación?

–Por un bajo poder de negociación de los productores, dado que no tenemos un mercado, y la producción se vuelca prácticamente a una sola empresa, a un oligopolio que muchas veces hacen transferencias de leche entre ellas mismas, para evitar la competencia por la captación de la materia prima. El productor lo que hace es volcar la leche, no tiene mercado donde elegir venderla, y eso le determina un bajo poder de negociación. Podemos decir que existe un sistema cooperativo, pero dentro de él hay un conflicto de intereses entre los que están en la demanda de leche y los que están en la oferta de la materia prima, evidencia de esto es que pasados estos años, que han sido de los peores de la lechería, los ingresos de los productores fueron negativos, mientras los ingresos de los que están en la demanda de leche, es decir directores, gerentes, asalariados, no perdieron un centésimo, el fusible de la cadena fue el productor, a tal punto que se comenzó a desmantelar el aparato productivo y como consecuencia en la actualidad la industria no tiene los volúmenes necesarios para funcionar.

–Quiere decir que la falta de leche en las plantas es consecuencia de la caída del p
recio.

–Los productores se vieron obligados a vender sus animales, hay falta de reposición e inversión porque la industria los desatendió. Una cifra importante a tener en cuenta es que mientras el precio internacional de la leche bajó un 20%, el que cobra el lechero uruguayo disminuyó un 32%. *

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