Presidente del Banco Central argentino fue destituido por Fernando De la Rúa
Pide que declare en la causa por el contrabando de armas a Croacia y a Ecuador como posible jefe de una asociación ilícita. En medio de una timba de especuladores, el riesgo país cayó y la Bolsa subió, mientras que el presidente del Banco Central era acusado de antisemitismo por cerrar bancos judíos.
Al mismo tiempo, el fiscal demandó que también sean indagados como «organizadores» del delito, el ex jefe del Ejército, general Martín Balza, y al ex ministro de Defensa, Antonio Erman González. Con prisión preventiva en un centro de detención, sigue el ex cuñado de Menem, Emir Yoma, al que el juez Urso considera «organizador» del contrabando, en tanto quien lo señaló como su superior en el escándalo, el ex titular de Fabricaciones Militares, Luis Sarlenga, recuperó, luego de abonar una fianza por 150 mil dólares, su libertad, aunque sigue procesado como partícipe de la asociación ilícita.
La citación de Menem aún debe ser considerada por el juez quien, si da ese paso y acepta los fundamentos del fiscal, deberá proceder a dictarle la preventiva no excarcelable y un tribunal podría enviarlo a la cárcel con un mínimo de cinco años de condena. Jamás en la historia de este país bajo un gobierno constitucional, un juez citó siquiera a un ex presidente. El pedido del fiscal causó conmoción y replantea no solamente el tema de las armas, sino otros casos de supuesta corrupción donde están involucrados casi todos aquellos que Menem tuvo como ministros en sus diez años de mandato.
Armas
El dictamen de Stornelli, de más de 30 fojas, contiene suficientes datos sobre las responsabilidades para sospechar que Menem conocía, en calidad de jefe, todos los pasos para consumar la venta de las armas. Fue el ex presidente el que firmó los tres decretos donde se camufló como vendiéndole armas a Venezuela y Panamá, las que en rigor siempre se pensó que al menos debían ir a Croacia. «A Menem se le complicó la vida», declaró el abogado Ricardo Monner Sans quien desde 1995 viene impulsando la denuncia que logra sus objetivos: no dejar impune al delito. Pero a un Menem detenido hay que probarle que violó la ley y, en principio, disgustaría a parte de la clase política, no sólo al peronismo. Balza se negó a hacer declaraciones.
¿Mani puliti, ese movimiento judicial que sacudió la vida política argentina, dando fin a una época de hacer política vinculada a los negocios turbios? No es improbable, habida cuenta del elevado número de casos que están instalados en la justicia, y algunos procesos que ya tiene detenidos a otros ex funcionarios, como Víctor Alderete, quien manejó a discreción la obra social de los jubilados. También es un íntimo del ex presidente.
Menem está en el centro del debate sobre la actual crisis económica. Cavallo lo acusó de ser la cabeza de una campaña para desestabilizar al peso junto al ahora ex presidente del Banco Central, Pedro Pou, a quien ayer el presidente Fernando de la Rúa tomaba la medida de destituirlo en las últimas horas de la noche luego de que una comisión bicameral lo responsabilizara por graves cargos en el control del lavado de dinero y haber favorecido la concentración bancaria, en detrimento de bancos locales más débiles. El dictamen efectuó una dura acusación contra Pou en actitudes antisemitas, por la caída de dos bancos «Mayo» y «Patricios» dirigidos por banqueros de origen judío. De la Rúa se lo remplaza por el banquero Roque Maccarone, que bajo el gobierno de Menem ocupó la titularidad del Banco Nación y saneó operaciones ilegales como secuela de un affaire informático donde hay varios ex funcionarios procesados.
El ex presidente había aconsejado a la gente que huyera del peso comprando dólares ante una inminente devaluación, que no está en los planes oficiales. Al conocerse el inevitable destino de Pou, que exhibió la fortaleza de Cavallo, los mercados comenzaron a cambiar la tendencia negativa. Trepó sensiblemente la Bolsa de Valores local y cayó algo el riesgo país después de haber llegado el lunes a los 1.285 puntos, porque los operadores consideraron que era momento de comprar bonos argentinos, después de la estrepitosa caída de sus cotizaciones. En horas, algunos grupos hicieron fortunas en esta timba con profundo trasfondo político.
Triunfando
Menem, Pou y grupos de economistas ortodoxos y banqueros venían postulando la dolarización en contra del proyecto de Cavallo de ampliar al euro el respaldo a la convertibilidad del peso, hoy sostenida únicamente por el dólar. El ex ministro de Economía acusó a Menem y Pou de estimular «el caos» para desviar la atención de sus problemas: el ex presidente, por las armas, y el ex titular del Central, por el dictamen confidencial que preparaba una comisión integrada por senadores y diputados nacionales.
Si era así, la faena les salió mal, a estar por lo ocurrido ayer: Menem puede ser llamado por el Juzgado y Pou se va a su casa. Pese a que el dictamen no es judiciable, lo más probable es que algunos letrados pidan el procesamiento de Pou que tiene varios procesos por enriquecimiento ilícito y violaciones a los deberes de funcionario público.
La puja en el seno del poder alineó por un lado a algunos grandes banqueros y por el otro a sectores económicos afectados por la profunda recesión con el respaldo de la mayoría de los partidos políticos. En el peronismo, Menem se ha quedado solo, al menos en el caso Pou, porque la mayoría de los gobernadores peronistas respaldaron a Cavallo. De todos modos el menemismo podría dar batalla en la Cámara alta para darle el acuerdo a Maccarone como nuevo titular del Banco Central, acompañado por la renovación del directorio.
El relevo de Pou causa satisfacción en la Alianza. El ex presidente Raúl Alfonsín había reclamado hace tiempo ese paso, al igual que el líder del Frepaso, Carlos Chacho Alvarez. Cavallo cree que él es el artífice de esta «unidad nacional» a la que convocó en su momento De la Rúa para salir de la crisis. Por ahora se han dirimido cuentas en el plano político, profundizado por la posible situación judicial de Menem. Viene el momento de la verdad en economía. Los «mercados» han demandado ajustes para reducir el déficit fiscal y Cavallo, que en un mes de gestión no atendió a ese sector, prometió explicarles con números que se propone bajar los gastos en forma contundente, pero sin afectar la estabilidad de los empleados públicos. Tiene, sin embargo, poderes para ello. Y debe difundir qué medidas concretas adoptará para que el crecimiento no sea un término ilegal en el lenguaje cotidiano. Muy movido todo.
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