Privados. Perciben leve desaceleración en mayo respecto a mes anterior

Expectativas de inflación a la baja

La última Encuesta de Expectativas de Inflación del BCU, al mes de mayo, muestra una ligera tendencia hacia la moderación en la pauta de incremento de precios de la economía. En efecto, la mediana, es decir, las respuestas más frecuentes de los agentes económicos consultados ubican las expectativas de inflación en 0,33%.

Este guarismo supone una disminución respecto a lo esperado durante el mes anterior, que se ubicaba en 0,40%. Cabe recordar que los datos reales del mes de abril, según el INE, mostraron un incremento sensiblemente menor al esperado por los agentes privados consultados por la encuesta, ya que se ubica en el 0,18%.

De cualquier modo se acumula un alza general en los precios en el primer cuatrimestre del 2,64%. De persistir incambiada esta pauta cuatrimestral, la inflación al término de 2010 se ubicaría en el 7,92%, bastante por encima del techo admitido por el gobierno.

Ahora, las expectativas inflacionarias de los consultados por el BCU para el mediano plazo muestran que para el próximo semestre móvil, mayo-octubre, los precios se incrementarían en 3,14%. Mientras las respuestas sobre las expectativas de inflación anual en su mayoría la ubican en el 6,46%. Con este horizonte se verificaría que nuestra economía sortearía sin mayores penurias los últimos embates inflacionarios que se han registrado. Cabe recordar que, al día de hoy, y según los datos del INE, la inflación acumulada en los últimos 12 meses se encuentra, al mes de abril, en 7,53%. Por lo que las expectativas preanuncian un descenso en la pauta anualizada mayor a un punto porcentual.

 

Tendencias positivas

El paulatino descenso de las presiones inflacionarias no es un dato menor. Por un lado, para el sostenimiento del poder adquisitivo de los salarios. Por el otro, para establecer con relativa certidumbre las decisiones de inversión que una economía en sostenido crecimiento requiere. Cabe recordar que la estabilidad relativa de precios es un elemento esencial para proyectar escenarios de costos y beneficios para las empresas.

 

Repercusiones

En tal sentido, y de cara a las recién iniciadas negociaciones en los Consejos de Salarios, cabe recordar que la inflación pasada y la proyectada son elementos clave a la hora de establecer las pautas de recuperación y mejora salarial. Por ello es fundamental consolidar un horizonte inflacionario lo más preciso posible. Más en un escenario mundial signado aún por los temores e incertidumbres que derivan de la crisis global. Crisis centrada con ferocidad en algunos países de la llamada Zona Euro y con peligro de amplificarse sobre dicha unión monetaria. Para tomar real dimensión de la compleja situación del contexto global, cabe reseñar que, en general, los riesgos y las incertidumbres, tienden a elevar los precios. Más cuando uno de los elementos en cuestión es una de las monedas más confiables del mundo. Lo que a priori supondría un desestímulo al capital para localizarse en dicho papel, corriendo hacia las mercancías de la llamada economía real, como suele suceder con las materias primas.

Hasta ahora, todas las proyecciones indican que nuestro país se mantendrá blindado a los embates negativos de la crisis europea. Las expectativas privadas de inflación parecen alinearse con esta hipótesis. En tanto en el ámbito local, las proyecciones de crecimiento y la cercanía de los ajustes salariales, lejos de estimular al alza las expectativas inflacionarias parecen ceñirlas a rangos admisibles, alineándose así al optimismo que campea. Es que aquí hay un elemento novedoso para nuestra historia y nuestra estructura económica, los formidables flujos de inversión productiva que se están verificando.

Pues, de confirmarse este panorama, sería un nuevo revés que la realidad daría a quienes ven la inflación como un problema que, sola o principalmente, se origina y explica por el incremento de la demanda o de la cantidad de dinero en poder del público. La complejidad inherente a las sociedades contemporáneas, la reestructuración económica del mundo y los flujos de demanda global hacia los emergentes, hace que los factores de índole monetaria sean una variable relevante, sin duda. Pero ello no quita que sea suficiente para explicar la actual realidad económica. Muy por el contrario la incorporación de las expectativas de los actores, tanto del lado de la demanda como de la oferta.

Las certezas generadas por la conducción política y económica, y los cambios, muchas veces imperceptibles, en el sustrato cultural en general y de cultura productiva y de inversión en particular, de una sociedad, inciden a la hora de explicar por qué, más demanda y más dinero no necesariamente suponen una aceleración en el incremento de precios.

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