Declaran desierta subasta para segunda terminal portuaria
No solo las autoridades sino diversos operadores portuarios y de la Bolsa de Valores entendieron que una segunda terminal «es necesaria» y que «la coyuntura mundial en este ramo» no ayudó.
La historia volvió a repetirse. La primera terminal, TCP, también fue subastada y en su primer convocatoria, la misma resultó desierta, concretándose en una segunda instancia, y hoy concretamos con una terminal muy competitiva, con una operatividad total, finalizando su plan de obras y apostando al puerto como hub regional.
La segunda terminal, ofertada ayer en la Bolsa de Valores de Montevideo (al igual que lo fue la primera terminal) por el Corredor Oscar Rebagliatti quien en primera instancia leyó las condiciones de la subastalicitación, no contó con oferentes aunque se descarta que algunos corredores presentes en la sesión que duró 10 minutos «estaban mandatados para ofertar en el caso que alguien tirara la primera piedra».
En realidad ese no era el mecanismo correcto ya que los interesados, previamente, debían calificar como gestores de terminal y demostrar su solvencia económica ante las empresas calificadoras previamente designadas, las que, a su tiempo, debían informar sobre los resultados de sus estudios. Por otra parte la Bolsa había tomado sus recaudos para que no aparecieran ofertantes con el fin de «inflar el precio», y para ello había dispuesto que el corredor que aceptara representar a algún interesado «debía previamente chequear y hacerse responsable de que estuvieran en regla las certificaciones realizadas a la empresa».
«Creo que el Uruguay está dando al mundo un ejemplo de seriedad jurídica que lo tiene que mantener por sobre todo. Este es un tema de mercado y el mercado debe actuar. La presencia o no de interesados no significa que la terminal sea un mal negocio sino, tal vez, que la coyuntura económica no da para pagar estos cánones. Si el remate se realiza dentro de unos meses quizás haya varios interesados», señaló el presidente de la Bolsa de Valores, Angel Urraburu, a LA REPUBLICA.
El presidente de la ANP, Gastón Silberman, señaló «este fue el día de la verdad, tendremos que hacer una revisión de la situación y definir los pasos a dar. Seguimos convencidos en la necesidad de una nueva terminal previendo el futuro crecimiento del movimiento portuario en la región. El plazo máximo para un nuevo llamado es el 1º de junio por la ley aprobada de manera que habrá que ver qué se puede adecuar».
«Quiero destacar un hecho positivo, el mensaje del gobierno sobre la seguridad jurídica, eso es lo primero, por otro lado creo que el mercado habló y fue concluyente, esto no debe interpretarse para nada como un cuestionamiento a la necesidad de la Terminal, hay varios interesados, nosotros somos los primeros, pero, habrá que cambiar, es imprescindible modificar el modelo del negocio para hacerlo más interesante», sostuvo a LA REPUBLICA, el gerente general de Montecon, Juan Olascoaga.
Compartí tu opinión con toda la comunidad