Señales consistentes. Inversión y exportaciones en alza

Primeros datos auguran un año venturoso en materia económica

Los primeros datos en materia económica que emergen en lo que va de 2010 parecen confirmar las proyecciones, tanto oficiales como de la Cepal, de una recuperación del ritmo de crecimiento pre crisis, es decir en cifras superiores al 3% y cercanas al 5%.

Es cierto que aún es muy temprano para firmar ese riesgoso cheque en un concierto internacional aún golpeado por los efectos de la mega crisis reciente. No obstante, no es menos cierto que las inversiones promovidas muestran un excepcional repunte. Sólo en enero se presentaron 34 proyectos, por más de 80 millones de dólares, cuando en el mismo período del año anterior los proyectos eran 15 por algo más de 30 millones de esa moneda.

Paralelamente se verifica una nueva baja en la tasa de desempleo a niveles históricos, crece la recaudación de la DGI y el número de cotizantes ante el BPS, lo que confirma lo virtuoso del proceso en materia laboral y el éxito de las políticas aplicadas en la materia. Al mismo tiempo se observa un crecimiento importante de nuestras exportaciones, con mejores precios en términos generales, no obstante la debilidad del dólar. La consistencia de las señales es tal que incluso desde los sectores más proclives al llanto y a pintar cataclismos parece cundir el consenso de que la expansión de la actividad es un dato de la realidad. A la recuperación de la demanda externa se suma la fortaleza que ha adquirido el mercado interno, robustecido por una mejora constante del poder adquisitivo, que acumula un 25% real en el quinquenio de la administración Vázquez.

En este marco el PIT­CNT ha iniciado una serie de contactos con el futuro equipo económico encabezado por Fernando Lorenzo, para tratar de establecer mecanismos que garanticen la continuidad del proceso de mejora salarial y las condiciones de trabajo, y para que ello permita profundizar en la disminución de la inequidad social, mejorando sustancialmente la distribución del ingreso, que aún muestra niveles inaceptables.

La semana próxima, posiblemente el martes, los representantes de los trabajadores y el nuevo equipo económico comenzarán a elaborar una agenda concertada de objetivos para el nuevo quinquenio de administración frenteamplista. La visión y expectativa de la central obrera se basa estimaciones que indicarían que el PBI crecería otro 20% de aquí a 2014, cifra maneja incluso por el propio Danilo Astori, por lo que plantean que la recuperación salarial en este período debería alcanzar al menos otro 25%. Cabe recordar que la recuperación alcanzada hasta ahora ha ubicado el poder de compra en los niveles que se tenía en el año 2000, es decir previo a la hecatombe de 2002. Es decir que licuar los efectos sobre el ingreso de los trabajadores que supuso la crisis llevó 7 años. De aquí en más se impone entonces lograr los mecanismos para que la mayoría de los uruguayos, que vive de un salario, tenga una participación creciente en la renta nacional. Mecanismo que además evita (y ahorra) los siempre suculentos fondos que deben destinarse a políticas sociales reparatorias o de asistencia.

Las condiciones macroeconómicas están dadas, existe voluntad política, se ha recuperado la confianza en nuestras capacidades luego de salir prácticamente indemnes de una de las crisis más brutales de la historia contemporánea. Resta lograr una mejor capacitación de nuestra mano de obra y el compromiso de la élite empresarial para apostar a más y no especular con la retracción de la oferta, la falta de inversión o la apelación a viejos miedos. Agrandando la torta, y con mecanismo de justicia distributiva, el tejido social del Uruguay seguirá tonificándolo haciendo de nuestra sociedad una lugar de prosperidad y de contención, y no una selva donde sólo sobreviven los más aptos.

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