Fueron construidas más de 4.400 soluciones habitacionales rurales
Las obras de Mevir resaltan en varios puntos del país, donde le han cambiado el panorama a muchas familias del campo. La primera estrategia de formar centros de viviendas en medio del campo ha ido cambiando a una en la que se construye en el mismo predio de la familia. En muchos casos no sólo se levanta una vivienda nueva, también se hacen instalaciones, como salas de ordeño y otras obras de infraestructura.
Suelen decir los productores de nuestro país que el impuesto que se les cobra para financiar Mevir es el que se paga con mayor beneplácito, ya que se ve su retorno en el propio territorio.
El arquitecto Francisco Beltrame evaluó la situación del organismo, en diálogo con LA REPUBLICA. El presidente de Mevir se refirió también a los planes del organismo, que profundizará la línea de acción mencionada.
¿Cuántas soluciones habitacionales tiene planificadas Mevir?
Mevir no hace una gruesa planificación; a medida que van surgiendo las prioridades va definiendo cuáles son esas prioridades. Tenemos algunas dificultades desde el punto de vista del análisis. Hace muchos años que en el país no se hace un censo. Está previsto para el año que viene y sus resultados estarán en 2011. Nosotros vamos trabajando con elementos auxiliares para ir determinando dónde puede haber demanda de vivienda y nos valemos del conocimiento de los técnicos que trabajan en el territorio. En ese sentido las coordinaciones con la gente del MGAP y los consejos departamentales, las unidades de las distintas intendencias que recorren el territorio, y en función de eso vamos definiendo dónde actuar. En este período se van a completar 4.400 soluciones, de las cuales es de destacar el número importante de unidades productivas.
¿Esa modalidad de construcción implica mayor trabajo para el organismo?
Requiere más costo, porque en muchas de ellas hay que hacer el pozo de agua, dotarlo del tanque, de su bomba, a veces hay que bajar la conexión eléctrica. El traslado del personal no es lo mismo que realizarlo en un obrador, donde el capataz supervisa 50 viviendas. Cuando hablamos de unidades productivas se pueden abordar 2, 3, hasta 4, si están cerca. Entonces eso genera una serie de dificultades. Hemos construido 1.700 unidades productivas y eso significa más del 60% de lo que se ha hecho en la historia de Mevir. Esta es una línea que pretendemos tenga continuidad y hay acuerdo a nivel programático para que así sea.
¿Al finalizar este período de gobierno, realizando un balance, cuál ha sido el nivel de repago?
Este es un tema en el cual hemos mejorado. Al inicio de nuestra gestión la morosidad de los participantes que debían más de 12 cuotas era de 31%. Hoy este guarismo está en 25% y viene bajando porque hay muchísimas familias que nos plantearon sus posibilidades de pago. En algunos casos eran deudas muy abultadas, que llegaban a 10 años.
Mevir había anunciado que ejecutaría, en algunos casos. ¿Hay alguna resolución próxima?
Mevir ejecuta en algunos casos, pero con nivel de racionalidad. Uno evalúa si tiene capacidad para estar pagando algo, pero ese titular de la vivienda no dice esta boca es mía y se hace el distraído, en ese caso se procede. Hay muchas acciones de intimación de pago, muchas acciones de desalojo, y hemos llegado a situaciones de lanzamiento. Algunos se han suspendido, otros se han concretado cuando hay situaciones en las cuales no se nos dice siquiera ‘bueno, les debo y este es mi planteo, lo que puedo hacer es tal o cual cosa’. Lo que nosotros manejamos son dineros públicos, lo que no recaudamos supone menos viviendas para los que están esperando, que de repente están pagando sumas de 3, 4 y hasta 5 veces el monto a Mevir por concepto de alquiler. Es un tema que cuesta internalizar. Cuesta pensarlo, pero lo que administramos son dineros de todos y tratamos de hacerlo de la mejor forma posible, como si cada uno de esos pesos fuera de cada uno de nosotros.
En Soriano hay pedidos de nuevos planes de Mevir, fundamentalmente en Villa Soriano. ¿Habrá respuesta?
Villa Soriano tiene algunas particularidades, que tienen que ver con la forma de la tenencia de la tierra. Es un tema acordado y trabajado junto con la Intendencia, a los efectos de obtener tierra en el centro del pueblo, porque no se trata de extender lo que hay; no es conveniente seguir abriendo calles, seguir haciendo redes de agua, generando mayor suelo urbano cuando hay vacíos en esas tramas. Pretendemos aprovechar lo que ya está, las calles, los servicios, la Escuela y la policlínica a determinada distancia…
Eso implica trabajar más fuertemente y en coordinación con la Intendencia.
Es lo que hemos procurado hacer. Hay un tema en la tenencia de estas tierras. Hemos acordado un procedimiento con la Intendencia ya que no eran de libre disponibilidad; por lo tanto hubo que hacer un trámite a nivel judicial. Primero una etapa de diagnóstico por parte de la Intendencia, ver la situación. Mevir hizo una inscripción de interesados, trató de evaluar qué cantidad de terrenos era necesaria para responder a la demanda; priorizamos con la Intendencia cuáles eran los terrenos que interesaban para poder actuar y esto se encuentra a nivel de la Justicia. De esos tiempos no puede dar fe ni la Intendencia ni Mevir; pero es un programa que se hará.
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