Perspectivas inmejorables. Creceremos 5%

El 2010 viene con excelentes augurios

Paz, armonía y buenos augurios. Estos conceptos, que suelen correr de boca en boca en las postrimerías de un año y en los albores de otro, bien pueden ser traspolados al escenario económico a modo de balance.

Pero este ejercicio es válido tanto para lo que pasó este año como, a la luz de las proyecciones, para el venidero 2010.

No es poca cosa. Y es bueno recordar lo logrado, no sólo para pasarnos la mano por el lomo, como se dice habitualmente, sino para desde una visión crítica, pero exenta de necedad y cargada de espíritu constructivo, ver lo que se hizo bien para sostenerlo y recordar lo malo para tratar de evitarlo y subsanarlo.

 

Pasado reciente

En el 2009, signado por la mega crisis global que regó el mundo de quiebras, estafas, desempleo, hambre y pobreza. Donde se llegó a los 1000 millones de seres humanos en la miseria. En este año que culmina, en el que el derrumbe del muro de Wall Street, dejó en evidencia la crueldad y la injusticia inherentes a un sistema que premia la explotación a mansalva del prójimo. En este escenario y por primera vez en la historia conocida de nuestro país, Uruguay pudo sortear el vendaval salvaje de la crisis, que esta vez se gestó en el corazón mismo del sistema. Tan así que seremos el único país del orbe en zafar de la recesión. Comentario aparte, tanto récords Guinness a cualquier cosa, bien nos merecíamos uno por esto. Pero, a su vez, no sólo logramos evitar la crisis con costos muy menores, sino que en este contexto siguió aumentando el empleo y las condiciones laborales, sino que siguió mejorando el ingreso, cayendo la inflación, llegando incluso a lograrse récord en la capacidad de ahorro de las familias uruguayas.

Cualquier indicador que se mire muestra que los uruguayos hemos mejorado nuestra capacidad de gestionar la cosa colectiva. Pero más allá de lo económico y cuantitativo, es en otros planos más sutiles en que se ha logrado una reversión radical de las condiciones de vida.

Por primera vez en al menos en medio siglo, los uruguayos hemos recobrado la confianza en nuestras capacidades, en nuestro trabajo. Los indicadores de confianza así lo indican. Los niveles de consumo e inversión lo ratifican.

El alegre relajo de estos días, en los que los comercios, los restoranes, los boliches, los recitales se llenan de gente. En los que los taxis no alcanzan, donde los cajeros automáticos se quedan sin dinero por la explosiva expansión de la demanda son reflejo cabal.

 

Futuro reciente

El horizonte del año venidero muestra también signos elocuentes de crecimiento, trabajo y estabilidad, a tal grado que la prestigiosa Cepal proyecta que creceremos 5% en 2010, nuevamente por encima del promedio regional. Algo hemos hecho bien. Luego de tantos fracasos, este renacer con otros cánones, centrados en la gente. Pero toda la gente, con independencia de su condición social y cultural, de cómo esté vestido y la estética de su vivienda.

El crecimiento con estabilidad y distribución social de los logros es un caro e innegociable precepto de la izquierda. Pero traducir estas mejores condiciones materiales de existencia a los planos más sutiles, en los que habita la paz y la armonía, requiere un esfuerzo personal intransferible. Desde estas páginas económicas de LA REPUBLICA nunca nos cansaremos en recordar que la base económica es sin duda una condición necesaria, pero nunca suficiente para el pleno desarrollo individual y colectivo. Vayamos por más. Feliz Año Nuevo.

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