El diferencial de la política económica de izquierda
La caída del muro de hace 20 años supuso la desintegración de un gigantesco experimento social que salió mal. El derrumbe del llamado Socialismo Real puso en cuestión el ciego seguimiento de determinados dogmas que, una vez aplicados transformarían la realidad casi por decreto. Hace un año por una mega crisis y estafas de por medio el otro corpus doctrinal que moldeó el siglo XX se vino a pique.
Quedan sus enseñanzas. La libertad no es un bien transable, y el lucro sin regulación alguna no puede ser el principio rector de la vida en sociedad. Libertad y equidad, ambas como unidad dialéctica buscan nuevas síntesis políticas que la encarnen. Esta razón histórica, en la que las personas, todas, vuelven a ser el centro y objetivo de la política económica y de la economía política explican parte del éxito en la gestión de la actual administración y la contundente victoria electoral.
Repasando algunas de las claves, basta mencionar que en la primera administración de gobierno del Frente Amplio, con el desarrollo económico socialmente inclusivo como norte, se produjo una recuperación del salario real del 25%. Las inversiones crecieron como nunca, la creación de puestos de trabajo, más capacitación, la reducción del desempleo y de la informalidad, determinaron que el BPS tuviera una cifra récord de 1.270.000 puestos cotizantes, en el primer semestre de este año. Y estemos en 6,4% de desempleo, cifra histórica en la materia.
Red de protección
El informe «De la Emergencia a la Equidad Social: las políticas sociales del Gobierno Nacional (2005-2009)» publicado por el Consejo Nacional de Políticas Sociales da cuenta de los cambios operados en las áreas salud; educación; vivienda; trabajo y empleo; seguridad social; y política tributaria. Así como en componentes de la red de asistencia e integración social; seguridad alimentaria e inclusión social. De esta forma, las políticas de género, infancia y adolescencia, juventud y políticas sobre envejecimiento y vejez fueron estrategias impulsadas que reconfiguraron y dieron nueva densidad al sistema de protección social que caracterizó a nuestro país en sus años de esplendor.
Diálogo social
Los años previos a la asunción del actual gobierno se caracterizaron por el retiro del Estado de la economía y particularmente del mercado de trabajo. A la ausencia por más de 15 años de diálogo social, negociación colectiva y de los Consejos de Salarios, se sumó el no respeto de las normas de protección de la libertad sindical y la tercerización de la mano de obra. Esas acciones derivaron en situaciones de informalidad, evasión y exclusión al amparo de la seguridad social.
Sin reglas no hay libertad
Bajo el dogma de la libertad de contratación y desregulación las fuentes de trabajo crecerían por generación espontánea. Nuevamente, la derecha política resignaba por motivos ideológicos de la libertad. En el caso de los trabajadores para sindicalizarse y reclamar por sus derechos. Olvidaron que la libertad no es la ausencia de normas sino lo contrario a la construcción de un corpus normativo que regule la conducta de los que ostentan más poder. Sin reglas tampoco hay libertad.
Las lecciones de la historia
En la base de todo pensamiento autoritario habita la idea de prescindir de la libertad, con más o menos ingeniosos argumentos. El siglo XX ya demostró que es un ingrediente esencial para el desarrollo y el bienestar social e individual. Y el desempeño de los primeros 5 años del gobierno de izquierda es la confirmación palmaria de que equidad y libertad pueden y deben ir juntas en el largo, azaroso y cambiante camino del desarrollo.
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