Para la CIU bajaron los ilícitos aduaneros en las zonas francas

Se incrementa venta de refrescos y whisky tras lucha contra el contrabando

El estudio sostiene que las panaderías y confiterías aumentaron el consumo de refrescos y whisky en los servicios de fiesta. «Anteriormente los clientes no contrataban la compra de bebida y se presume que se adquiría en Free Shops».

También se incrementó la venta en los departamentos de frontera de arroz, bebidas, artículos de plásticos, productos de higiene y tocador, artículos para la construcción, bicicletas y alimentos envasados e indirectamente se incrementaron las ventas de algunas imprentas que los proveen.

Desde octubre crecieron las ventas de azúcar y en algunos meses los incrementos fueron cercanos al 25%.

Además aumentó la comercialización en algunas empresas de yerba, alimentos envasados y raciones balanceadas. Asimismo, los frigoríficos incrementaron la seguridad higiénica en la cadena cárnica «de vital importancia en la comercialización de este tipo de productos».

El informe explica que existe un «convencimiento generalizado en cuanto a la disminución de ilícitos aduaneros en el ámbito de las zonas francas y depósitos francos y fiscales», mientras los empresarios son optimistas en que «si se mejora el control, a largo plazo se verán aun más beneficiados».

 

«Deber del gobierno…»

La CIU ha reclamado desde ha muchos años controles del contrabando, la evasión fiscal y las prácticas desleales de comercio. Si bien los industriales reconocen que los resultados «no pueden cambiar radicalmente la situación de la industria uruguaya, es deber del gobierno velar por la seguridad jurídica de los agentes económicos que dignamente invierten y trabajan en el país». En ese sentido, consideran que las acciones desarrolladas por el gobierno «incrementa el riesgo de las operaciones de contrabando, haciéndolas menos rentables»; fomenta la competencia leal entre los agentes económicos «haciendo cumplir la ley a todos por igual»; mejora la eficiencia aduanera de los funcionarios públicos abocados al control aduanero; mejora la capacidad de competencia de la industria nacional en el mercado interno; y valora la «moralidad» de los agentes económicos.

En julio de 2000, el presidente Jorge Batlle, durante su visita a la CIU aseguraba que el origen del contrabando se explicaba fundamentalmente por el problema de la competitividad que sufre Uruguay, fruto de la caída del tipo de cambio real y el incremento de la carga fiscal.

Al mismo tiempo opinaba: «Yo creo que el contrabando es bueno perseguirlo con medidas de inspección, de control, pero tengo la más absoluta convicción de que los problemas económicos se resuelven con medidas económicas, no creo que los problemas económicos se resuelvan con la Policía» (…) «hace más o menos 40 años que vengo oyendo del contrabando, quiere decir que si yo digo que voy a reprimir el contrabando y lo voy a suprimir, me parece que todos se van a ir de acá pensando que soy un iluso o que no soy de este país».

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