Integración. Importantes proyectos en materia de energía eléctrica

Uruguay y Brasil avanzan

La interconexión energética regional se va construyendo paso a paso.

Los anuncios y aquellas ideas, algunas fruto de entusiasmos (y necesidades), han ido aterrizando y en muchos casos concretándose. Tal es el caso de la Faja del Orinoco, del intercambio de Venezuela con Brasil con refinerías en conjunto, plantas regasificadoras, etc. También las conexiones de gas que hoy ofrece Chile a Argentina, Bolivia a Argentina, Paraguay y Uruguay, y las de energía hidráulica de Paraguay para la región.

En Uruguay, con el antecedente de Salto Grande, se han dado en estos días importantes pasos en ese sentido: en primer lugar, el comienzo del proyecto de montar una planta regasificadora en sociedad con el gobierno argentino, que nos permite asegurarnos el suministro de gas y exportar, y con Brasil, la interconexión eléctrica que en una primera etapa será de 500 MW.

El presidente de UTE, Beno Ruchansky, que ha estado viajando casi quincenalmente a Brasil negociando esta idea, culminó la semana pasada una presentación pública en la que informó los pasos dados y cuál es la posición de nuestro país.

Justificó esta obra apelando a la diversificación de fuentes de energía de nuestro país, a generar la posibilidad de recibir energía excedentaria de Brasil, así como poder fortalecer la integración ya que Brasil ahora podrá venderle energía a Argentina a través de nuestro país, todo esto «mejora la seguridad energética de la región sur», dijo el jerarca.

La obra consiste en la ampliación de las estaciones entre San Carlos y Melo y realizar el tendido de línea entre ambas a un costo de 109 millones de dólares. A ello se agrega la instalación de la planta conversora de frecuencia (ya que son diferentes en nuestros países) que ya la está construyendo la empresa francesa Areva. El tendido de la línea línea entre la planta conversora y la frontera con Brasil, costará 157 millones de dólares adicionales, totalizando una inversión de U$S 266 millones en territorio uruguayo. En Brasil se debe levantar una red entre la frontera y Presidente Médici y una estación terminal, lo que costará 65 millones de dólares. Estas líneas las construirán las estatales Eletrobras y Eletrosul, a las que UTE les devolverá el dinero a través del pago de un canon y tendrá el derecho exclusivo de utilización de dichas redes. El canon en los primeros 15 años incluirá la recuperación de costos de inversión y luego se pagará canon por traslado de energía. El presidente Vázquez anunció que ya se había logrado conseguir la financiación necesaria, al acceder el banco de desarrollo de Brasil a completar la cifra que ya había comprometido la Corporación Andina de Fomento y el BID.

Una vez salvado el obstáculo de la financiación, hay que definir si se apelará al sistema de firmar un contrato de energía interrumpible (temporal) o en su defecto un contrato de suministro firme «desde una central instalada en Brasil», las 24 horas del día.

A fin de no generar rispideces, Ruchansky manifestó que Uruguay aspira a firmar un Tratado de Interconexión, de jerarquía jurídica similar al acuerdo de interconexión con Argentina, en el cual queden establecidos los mecanismos de formación de precios para los intercambios de energía interrumpible y de contratos firmes.

Ya quedó claro que se tratará de energía térmica y se definirá la limitación de precios máximos, un mecanismo competitivo, entre los generadores, para que sus ofertas sean similar a las subastas internas, que se realizan en el mercado brasileño; Uruguay contará con la posibilidad de seleccionar siempre la oferta más conveniente.

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