Entrevista. Ingiero Andrés Berterreche, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca

A los productores familiares hay que transformarlos en productores dignos

Berterreche forma parte de la renovación del gabinete que ha puesto en primera línea a una nueva generación de dirigentes; el tono directo de su charla nos cuenta sobre su vida y sus ideas centrales que guían su acción al frente del MGAP.

Nació en La Teja, en la calle Yañez Pinzón, se define como tejano de pura cepa y es hincha de Cerro. Hizo una maestría en Chile, cuando regresó comenzó a trabajar en Tacuarembó, luego de unos años abandonó el paraíso bucólico de la forestación para hacerse cargo de la Dirección Forestal.

­Se tomaron decisiones importantes al comienzo de tu gestión, ¿están basadas en el programa del FA?

­Sí, por ejemplo prohibir la siembra en zonas de humedales; recalificamos los suelos forestales, el área forestal aumentó, pero lo que hay que ver es qué tipo de suelos sacamos, cuales incluimos y qué condiciones exigimos. El modelo forestal pasó de 80% para pulpa de celulosa y 20% de madera de calidad a cincuenta y cincuenta, la ganadería dentro de los montes no se discute más, prohibimos la plantación en suelos de humedales. Son cambios que a veces no se consideran, es como si hubieran estado, pero antes se plantaban miles de hectáreas en humedales. Cambios que se consiguieron con un nivel de conflicto bajo. Apoyamos a los obreros y trabajadores forestales, y no es mérito de la DF, pero los afiliados al BPS pasaron de cuatro a 12 mil.

­ Se sospecha de las condiciones en que trabajan los obreros en las forestales, ¿cómo se controla el tema?

­ Hay que hacer cumplir lo que está acordado; el sector va más adelante que otros, por ejemplo: el manual de buenas prácticas, hace años que está acordado para la forestación, ahora, lo que nosotros hicimos fue dejar de hablar y escribir para hacer cumplir las normas, y se empezó a enderezar la situación.

­ Esos cambios, ¿han mejorado la visión que tiene la gente de la forestación?

­ Las plantaciones mal hechas tienen impacto negativo sobre el medio, eso es real, pero hay cosas que se demostró que no eran tan malas. Por un lado se corrigió lo que estaba mal, y el tema de Botnia ayudó a dar al tema otra mirada.

­ Algunos empresarios manifestaron que se cambiaron las reglas de juego, de todos modos se siguió plantando.

­ Quiero destacar que hicimos los cambios durante el primer año y medio de gestión, no hay que dar vueltas para decidir, hay que dar participación y luego actuar y veo que en otras áreas del MGAP se tardó, y después es difícil. Hay que respetar a los que están haciendo los negocios, a los trabajadores, a los que defienden el ambiente, a la academia, pero luego hay que tomar decisiones. Pero a pesar de los cambios, el sector forestal no ha dejado de crecer, y ha disminuido los efectos negativos que cualquier actividad genera, hoy es un sector más maduro y eso mejora la visión de la sociedad, porque marketing tuvo mucho, en la década del noventa hubo toneladas de folletos a favor de la forestación, pero el vínculo era malo, ahora, cuando nosotros empezamos a poner reglas claras, la situación cambió. Es lógico que si cuando planto tiro a la gente que estaba en el campo, planto 1.600 árboles por hectárea y no pago a los operarios, la mirada que tendrá la sociedad sobre el rubro será mala. Pero es diferente si hago las cosas bien, la foto actual de la forestación y la del noventa son bien diferentes.

­ Otro rubro llegó y generó cambios importantes: el agrícola, ¿cómo influyó la aparición del nuevo actor en el país?

­ La soja le bajó el nivel de confrontación a la forestación, nosotros le sacamos la presión al arroz y ellos a nosotros, digo nosotros porque me siento un ingeniero forestal, no tengo campo, ni nada plantado. La soja tiene ribetes parecidos ya que hay cosas que aún se hacen mal, ahora lo que hay que hacer es llegar a acuerdos para que la agricultura genere inclusión social y desarrollo. Una empresa, un día me planteó que «nosotros hacemos lo que nos digan, si no quieren que estemos en el país nos vamos». Yo expresé que si el proyecto va en el sentido de desarrollo que nosotros tenemos, no hay problema, si a sus trabajadores les pagan lo que les tienen que pagar, les permiten sindicalizarse, si no echan herbicidas en las salidas de agua, si respetan la biodiversidad, si hacen las rotaciones de cultivos cómo se tienen que hacer y terminan en una pradera, si para plantar no desarman un tambo, si no se hacen fumigaciones en Canelones, no hay problema.

­ Pero esas, ¿no son prácticas comunes?

­ Se hicieron, pero esta preocupación yo la tengo desde que soy viceministro, eso es parte del gobernar, creo que algunas cosas vienen cambiando, me pasa lo mismo que con la forestación, ¿es este el modelo final? a lo mejor no, pero es el modelo posible y en él debo potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas, la distribución de la riqueza y el mantenimiento de los recursos naturales y, sin decir que tenemos la excelencia, creo que vamos por el camino correcto.

­El tema de control de suelo del MGAP ¿esta orientado hacia la agricultura?

­ No, es más general, también hay mucha erosión por sobre pastoreo en la ganadería, pero lo destacado es que se salió a fiscalizar y se pusieron multas, hay que ver que se multó a empresas muy importantes, pero en general la tarea fue acogida con una visión de aceptar y corregir lo que estaba mal.

­ Ahora, ¿los empresarios aceptan esas reglas? ya que la oposición marca que no se debe regular para que el inversor llegue y se quede en el país.

­ Nosotros lo hicimos y las superficies de siembra han aumentado, en lo forestal y en la agricultura.

­ ¿Cómo se puede corregir el tema de la concentración de la tierra que esos rubros generan?

­ Se debe intervenir en el mercado de tierras y para eso está el Instituto Nacional de Colonización ­INC­. Si tenemos seis mil aspirantes a tierras, tienen que acceder a ella, si tenemos un número similar de productores con problemas de escala, hay que actuar. Siempre que digo tener tierras estoy hablado de usufructo, no de propiedad, ya que si no está el tema de la especulación por el precio y, en realidad, yo creo que la tierra tiene una concepción social, no es una mercadería, ya que no se puede reproducir. Es clave un INC que actúe a favor de eso y tenemos que poner todo el aparato del Estado alineado con ese objetivo; es el único modo de corregir el desequilibrio entre la empresa y el productor familiar.

­ ¿Y si el Estado no interviene?

­ El productor familiar desaparecerá. El tema de fondo es que la producción familiar va por otro carril, y hay que respetarlo. Acá, durante muchos años, se negó el camino diferente, que se basa en maximizar la seguridad de la familia en el campo, que no tiene que ver con maximizar la tasa interna de retorno.

­ La agro empresa y la producción familiar, ¿pueden coexistir en un territorio?

­ Con un Estado interviniendo, si no, marcha el chico porque el capitalismo es concentrador por naturaleza. Tengo una discusión con un organismo internacional, su visión estratégica es que los productores familiares se conviertan en empresarios exitosos, una vieja teoría que hizo fundir a un pueblo, que en la práctica demostró que era equivocada. Yo creo que hay una lógica de producción familiar, no hay que transformarlos en empresarios exitosos, hay que trasformarlos en productores dignos, eso no tiene nada que ver con el asistencialismo, porque cada vez que decimos eso, nos acusan de populistas. Pensemos, si un tipo que tiene 40 hectáreas con poca tecnología y fuera de los canales de comercialización, se funde, ahora si yo le aseguro más tierra, que se va a poder asociar con otros, tecnología apropiada, y además el Estado va a ser un comprador fuerte, salteando alguno de los intermediarios, lo puedo hacer viable.

­ Hablabas del problema de la concentración económica, ¿preocupa el de la industria? por ejemplo en la carne.

­ Es fácil de controlar, hay que aplicar la
ley de libertad de competencia, pero es más complicado controlar que un tipo tenga 240 mil ha, no sé si podemos hacerle un juicio, el proceso que hace que la gente se vaya del campo no lo podemos dejar librado a una ley, tenemos que actuar políticamente, y el INC es clave

­ ¿Pensás que la gran herramienta es el INC?

­ Sí, y se ha avanzado mucho, ha tenido un cambio brutal, repartió mucho más tierras que en los últimos veinte años, se ordenó, la tierra se dio por merecimiento, no por ser votante de un fulano, además se dio en lógicas diferentes, con sistemas colectivos, campos de recría con todas las variables que podemos tener para agrandar los predios y sostener la agricultura familiar. Pero quiero un INC más fuerte, no sólo en los recursos, más ágil, tiene que poder comprar lo que necesite y no lo que se le ofrezca, si tenemos un problema de tierra para 800 productores, hagamos lo que tenemos que hacer.

­ El tema de las gremiales, ¿cómo evalúa el vínculo con ellas?

­ En la DF tuve una buena relación. Como subsecretario fue una de mis tareas, mejorar la relación con las gremiales. Hicimos un esfuerzo grande con los productores en el territorio, lo que a veces se vio mal, como que queríamos desautorizar a las gremiales de segundo grado, nosotros lo que queremos es trabajar con los productores del territorio, los resultados se ven mejor ahora, no podíamos haber hecho el plan ración o semilla si no estuviera ese vínculo.

Con las gremiales de segundo grado, en general, tuve un buen relacionamiento, que no significa no tener diferencias. Siempre fui de orejas grandes, después paso el cernidor y veo lo que puedo hacer, mi mandato a todo funcionario del MGAP es que tiene tres posibles respuestas para las gremiales: decir sí, decir que no, porque podemos estar de acuerdo y no tener posibilidades y, lo tercero es decir que no, por no estar de acuerdo.

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