De la Rúa habría ocultado la existencia de aftosa en Argentina
Pero la crisis en la región parece ser mayor a lo prevista, ya que el gobierno argentino, ocultó la información de que en ese país había aftosa desde hace tiempo.
La Comisión de Seguridad y Control de Investigaciones Judiciales y Administrativas del Partido Justicialista (PJ, peronismo, oposición política argentina) presentó a su vez una denuncia penal por el «tratamiento oficial dispensado al tema de la fiebre aftosa». La denuncia fue suscripta por Roberto Ribas, María Osella Muñoz y José Licinio Scelzi y está dirigida contra el ex secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Antonio Berongharay.
En el escrito se alude a la supuesta «desisidia, inoperancia e incompetencia» del funcionario que, al momento de su renuncia, el 8 de marzo último, «persistía en negar la existencia de aftosa en el país», a pesar de que «las autoridades del Senasa habrían informado desde antaño la existencia de brotes de esa enfermedad». En opinión de los denunciantes, «ello ha propiciado la extensión del brote y la falta de vacunación a tiempo como así también de políticas sanitarias coherentes, lo que ha llevado a una verdadera crisis ganadera cuyas pérdidas a la Nación y a los productores son cuantiosas, irreparables y de repercusión internacional». El matutino especializado Ambito Financiero se refirió ayer a una polémica entre ex funcionarios agropecuarios según la cual De la Rúa «sabía desde hace un año» sobre la presencia de aftosa.
Más en Europa
Por otro lado, en vez de debilitarse, la enfermedad –aparecida hace más de tres semanas en el Reino Unido– continuaba extendiéndose en ese país, con 241 focos contabilizados a fines de la mañana del jueves.
El ministro de Agricultura, Nick Brown, anunció la intensificación de las medidas preventivas de destrucción de los animales enfermos en el marco de una «política de prioridad para la seguridad». En total, unos 205.000 animales fueron o serán sacrificados. A título comparativo, la episotia de fiebre aftosa de 1967-68 significó la muerte de 430.000 animales, pero en un período de seis meses. Francia –donde se descubrió un primer foco el martes pasado en la región oeste–, está sometida a un embargo sobre todas sus exportaciones de ganado en pie. Esta medida, adoptada por expertos europeos, está acompañada por un embargo sobre los productos a base de carne y leche cruda procedentes de los departamentos franceses de Orne y Mayenne (oeste).
En esa región las consecuencias económicas empiezan a sentirse y los ganaderos desean saber de qué manera serán indemnizados por el gobierno. A estas prohibiciones europeas se sumó en las últimas horas una escalada de embargos decididos en países ajenos a la Unión Europea (UE) contra producciones de carnes francesas, británicas y otras europeas.
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