Daniel Ferrere: "Industriales deben priorizar la fabricación por sobre el gerenciamiento"
El Dr. Daniel Ferrere abordó el tema «Negocios y empresarios en el Uruguay del mañana».
Doctor en Abogacía y Ciencias Sociales por la Udelar, con un master en Harvard y socio de Ferrere abogados, CPA Ferrere y Ferrere Internacional, es hoy un exitoso empresario que representó al 30% de las multinacionales en el país y luego derivó a operaciones financieras, securitizaciones y financiamientos importantes como ENCE. Con una empresa con 450 personas, 60 fuera del país en 4 países y con 7 oficinas, el expositor sostuvo: «Me he pasado la vida hablando co[[[[[wn empresarios y ahí algo he aprendido».
Diagnosis
El diagnóstico país que desarrolló culminó concluyendo que «hoy tenemos un país fracturado, que ha cambiado socialmente», advirtiendo que » eso no quiere decir que la pobreza y la disparidad social hayan aumentado». Ferrere atribuyó la fractura a, por un lado, que «la proximidad exacerba las tensiones; Malvín Norte está muy cerca de Carrasco» y, por otro lado, que el país no ha logrado impedir que ya sean «más de tres las generaciones que viven en esa condición, sin trabajo, educación, sin salud; ello ha generado una cultura de la subcultura y por consiguiente el país ya no es homogéneo».
Desde 1995 «el país es esencialmente corporativo en cualquier estructura, sabemos que el Estado no es homogéneo, ya no compartimos un país y el sentimiento de que el Estado es de todos. Ahora se trata de prenderse de la división y fomentarla. Eso sí, hay que elegir el lado correcto».
Con todo, precisó que » esto no es la muerte, es la realidad, los hombres actúan de acuerdo a sus intereses; de todas maneras hay que asumirlo como un cambio».
Nuevo paradigma
¿Hacia dónde van los gobiernos?, se preguntó seguidamente y recordó que el modelo de la OCDE «conduce a una estructura tributaria diferente a la nuestra ya que brega por la misma estructura tributaria y que se compita entre sí por la tasa».
Por ello, lentamente se va hacia el fin de los regímenes de incentivos, que «ha sido una característica de nuestro país».
La competencia por el dinero es un problema grande del país, donde las corporaciones chocan con los empresarios, pero no se trata del PITCNT sino de la lucha por el gasto público.
«Estamos en una economía basada en las corporaciones y el éxito político se basa en lograr la mejor parte del Presupuesto Nacional, porque no se trata de gastar menos sino de gastar más en beneficio de aquellos que nos hacen ganar las elecciones. El sistema político ha gastado hasta el último peso que dispone siempre, sea de la orientación que sea», sostuvo.
«En el largo plazo la competencia se va a dar por la baja del gasto y ahí está el problema ya que crea un entredicho entre el interés empresarial y el político, pero como sin políticas sociales el país no tiene futuro, porque con un país fracturado no se va a ningún lado», se hace necesario buscarle soluciones de fondo a esta realidad.
«La teoría de hacer crecer la torta ya no existe más, la tensión se desvió a la fractura social y las políticas de la OCDE», afirmó.
Ferrere buscó el lado positivo de la crisis de 2002: «Muchos se dieron cuenta de que tenían que salir al exterior a vender y sino se fundían. Hoy hay una nueva generación de empresarios (pequeña) que salieron a vender, son multinacionales en el pensamiento, son poco intensivas en capital y altamente en inteligencia; esos ya están multinacionalizados».
Un segundo cambio que ha notado es que la expansión al exterior es temprana, «al revés de antes», han entendido que «Uruguay es una plataforma, no es el mundo».
Gerenciamiento vs fabricación
El abogado-empresario recordó que mientras en 1960 el negocio estaba en la protección que ofrecía el Estado, hoy ha cambiado.
«En el mundo, hoy se estudia y luego se fabrica. ¿Es ese el proceso en Uruguay? Lo dudo. Tenemos una clarísima orientación hacia lo gerencial pero no tenemos propensión a la fabricación. Un ejemplo claro es que no se estudia ciencias básicas».
Alertó que son los empresarios los que tiene que liderar este cambio, con sus hijos. El camino para el desarrollo está en el conocimiento y la fabricación».
Un capítulo especial mereció la mentalidad empresarial del país. «Hay que usar menor financiamiento, así funciona el mundo menos Uruguay y la prueba la tenemos en que esos son los que se salvaron de la crisis actual».
Advirtió que la «opacidad es la regla, nunca se sabe quién es el otro, el balance nunca es verdad, no se hacen negocios basados en la confianza, y dificulta la existencia de un mercado de capitales. Con lo opaco es imposible que funcione».
Salto en recursos humanos
También alertó que existe «un desconocimiento de las reglas mundiales de competencia empresarial y que hay que dar un salto en materia de recursos humanos, en materia de política laboral. Hay reglas que las multinacionales ya no discuten; no están en guerra con el sistema tributario, con el derecho de la competencia, con el sistema laboral de cierta coparticipación e información. Si se continúan haciendo negocios a la uruguaya, esas empresas no van a durar mucho en el exterior».
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