García: la conducción económica es parte de una política de desarrollo
La celebración del primer cuarto de siglo del IDES sirvió de marco para bajó el rótulo: «Política y Economía: Crisis, coyuntura y después, se pasará revista a los principales desafíos que enfrentamos los uruguayos en este momento tan complejo.
La apertura estuvo a cargo del Director Ejecutivo del IDES el sociólogo Sergio Lijtenstein, quien repasó someramente la larga y fecunda trayectoria de la institución que desempeña desde 1984, y que abarca desde la concreta intervención a partir de programas de política social, hasta la generación de conocimiento y la formación de investigadores jóvenes.
Siempre hay un después
Seguidamente, el ministro de economía Alvaro García enfatizó en el concepto de que la actual política económica esta concebida como política de desarrollo, y ello supone que si bien el crecimiento es condición necesaria, en absoluto es suficiente y para se requiere de activar políticas de desarrollo en clave estratégica. Sin desatender la coyuntura, sostuvo, un rasgo distintivo del actual gobierno es pensar estratégicamente el mediano y largo plazo. Por que dijo
«sabemos que siempre hay un después, incluso más allá de la economía» y hay que actuar en consecuencia.
Para ello además del consabido crecimiento, es necesario incrementar nuestros niveles de inversión, pero no solo en capital físico sino también en capital humano. Para ejemplificar cito el casi 7% de desempleo estructural que engloba a los uruguayos que por sus vulnerabilidades no están en condiciones de acceder al mercado de trabajo. Esto requiere generar nuevas capacidades.
Estabilidad microeconómica
A su vez agregó como uno de los puntales esenciales de la política de su ministerio el de la estabilidad macroeconómica y social y no sólo macro y fiscal.
Por ultimo estableció dos aspectos claves para una política consistente de desarrollo: «no caer en el cortoplacismo y priorizar el interés nacional por encima de cualquier interés corporativo»
De la relación entre la confianza y la coherencia
Por su parte el economista Fernando Lorenzo, abordó la compleja relación existente entre política y economía, que adquiere en los períodos electorales una relevancia superlativa. En tal sentido definió aspectos comunes que definen a ambas dimensiones de la realidad. La primera en ambas se despliegan en una sociedad en la que hay intereses diversos, lo cual genera dilemas diversos a la hora de la toma de decisiones. Mas teniendo en cuenta que estos diferentes interés por lo general generan conflictos que es necesario administrar. Además señalo que la naturaleza del vínculo que se establece entre las decisiones políticas y las económicas es crucial, no da lo mismo cualquier vínculo. Porque no todo viene desde afuera, que fue la lógica que primó durante décadas. Eso es una invitación a bajar los brazos, sentenció. El mismo latiguillo que se ha usado cuando soplan vientos externos favorables y se señala que toda mejora deriva de ello.
Lorenzo planteo su radical occisión a esta visión, señalando que la construcción y la aplicación del poder requiere un vínculo virtuoso entre política y economía que explicite un compromiso coherente que sustenta la confianza de todos los actores.
Pero no es cualquier confianza, afirmó. Esta para que sea creíble no puede estar separada del proyecto político. Desde el punto de vista económico no pueden tomarse decisiones que riñan con el proyecto político. Para generar confianza es central que se haga lo que se dice.
Fortalezas y falencias
En tanto Mordecki y Oddone analizaron el impacto, las fortalezas y falencias que ha develado la actual crisis global. Ambos estuvieron de acuerdo en que, aunque tenues, ya se avizoran señales de reactivación global, fundamentalmente del lado de China y Brasil. Oddone selañó que la creciente diversificación de mercados que hemos logrado nos vuelve nos homogeiniza productivamente ya que salvo a la región, solo exportamos materias primas, y la reversión de lo requiere de una agresiva reforma educativa, así como de nuestro servicio exterior para formar negociadores.
No obstante ambos concordaron en que nuestro país aprendió de la crisis del 2002 y ha generado fortalezas que en esa ocasión no existían, aunque no seamos inmunes
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