Argentina restringe salida de capitales hacia Uruguay
La ofensiva argentina para evitar que los capitales de ese origen se deriven y sean invertidos en otros países continúa. Conforme la situación interna para la inversión se enrarece, el gobierno de la vecina orilla aprieta las clavijas a la salida de capitales.
Tal como ha venido ocurriendo, nuestros vecinos nos incluyen dentro de la categoría de «paraísos fiscales», como forma de bloquearle a los capitales argentinos su radicación en nuestro país. Flujo que viene creciendo incesantemente. Es que tanto en el ámbito financiero y bancario como en el productivo, nuestro país parece dar más confianza a los inversores. Paradojalmente, cada medida que el gobierno de la otra orilla aplica en este sentido, más se acelera la radicación de capitales de ese origen en nuestro país.
En efecto, según publicó en la víspera el diario argentino Página 12, los agentes financieros sólo podrán concretar operaciones con países que entreguen información de la contraparte.
Así quedan afuera los paraísos y las plazas financieras, entre las que se incluye a Uruguay.
Las sociedades de bolsa, compañías que administran fondos de inversión y fideicomisos, no podrán operar con plazas financieras consideradas «paraísos fiscales». Esos mercados están incluidos en un listado que suman unos cuarenta, entre los que se destacan Uruguay, Islas Caimán y Suiza. El gobierno decidió poner esa restricción para tratar de cerrar una vía de fuga de capitales sospechados de empresas y particulares. El giro de fondos a esas plazas del exterior está sospechado de violar la ley penal cambiaria, de evasión en el pago de impuestos y también de un eventual lavado de capitales.
Peor que el G-20
Esta medida está en línea con la recomendación del G-20, de cual participó Argentina, pero desconociendo la resolución de la misma OCDE, que no sólo no nos incluía en la categoría de «paraíso fiscal», sino en la de países «no del todo cooperantes», de la que, luego de gestiones oficiales, fuimos retirados.
Esta nueva inclusión de nuestro país por parte de nuestros socios del Mercosur en la ominosa categoría de «paraíso fiscal», es entonces peor que la clasificación que nos había endilgado, el selecto grupo de países de OCDE.
Esta reincidencia argentina, más realista que el rey, puede ser interpretada entonces como una perla más del largo y surrealista rosario de medidas que van, desde el burdo piquete a listas sofisticadas, con el cual nuestros vecinos pretenden evitar que las inversiones se localicen de este lado del río y atacando nuestra imagen internacional.
Entre medidas paraarancelarias que perjudican nuestras exportaciones a ese país, con las ayudas sectoriales de dudoso tenor competitivo, a la inclusión en listas negras, el aporte a una integración basada en la complementariedad productiva está cada día más lejana.
Puede haber más
De todos modos, en la referida nota, el colega Alfredo Zaiatel, señala que el cerco todavía no estaría firme si el Banco Central no instrumentara una iniciativa similar con las entidades financieras, línea de trabajo en la que está avanzada la autoridad monetaria.
La clausura del camino hacia offshore para los agentes de bolsa podría ser eludida triangulando el giro de capitales a través de bancos, aunque implicaría un costo adicional en concepto de comisiones. Por ese motivo, en el Central están estudiando sumar a los bancos en la restricción de operar con paraísos fiscales.
Otra medida que actuaría como un fuerte disuasivo para frenar la fuga sería disminuir el monto de dos millones de dólares mensuales autorizados a compras y giro al exterior de divisas por parte de bancos y agentes bursátiles. Por ahora esa iniciativa fue descartada por el Gobierno.
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