Historia reciente. La actual administración es la más prolija en el manejo del gasto

Algunas verdades sobre el déficit fiscal

Más allá de todo este ruido, es bueno considerar la actual situación de nuestra economía en la materia en relación a dos parámetros relevantes para entender de qué estamos hablando cuando catalogamos el déficit fiscal de mucho, poco o nada.

Estos parámetros, uno interno y otro externo, son la comparación con las anteriores administraciones de gobierno, y su desempeño en este aspecto. El parámetro externo de comparación surge de estimar los esfuerzos fiscales que los distintos países del mundo vienen realizando para amortiguar los efectos de la megacrisis global del actual modelo ‘mercado céntrico’.

En efecto, el déficit fiscal anunciado, y modificado consecutivamente al alza por causa de los sobrecostos energéticos, para el ejercicio 2009 se ubicará en el entorno del 2%. Al cerrar este período de gobierno se habrá concretado cinco años de los cuales en los tres primeros se generó superávit, es decir ahorros considerables, aún con la aplicación de sendos planes sociales de transferencia directa y la reforma de la salud. Al cerrar el primer quinquenio izquierdista, el déficit fiscal se ubicará en promedio en una cifra poco menor al 1%.

 

Números que hablan

Pero la discusión en este sentido se zanja al observar cuál ha sido el comportamiento fiscal de los gobiernos anteriores. Por ejemplo, en la década funesta que va de 1974 a 1984 el gobierno de facto cívico militar se saldó con un déficit promedio de 6% del producto. El primer gobierno de Sanguinetti, 1985 -1989 promedió el 4,5 anual de déficit. Más prolijo en la materia fue la gestión del ex Presidente -y posible reincidente- Luis Alberto Lacalle en cuya administración, 1990-1994, el déficit fiscal promedio superó el 1%. La segunda presidencia de Sanguinetti, 1995-1999, tuvo un déficit fiscal promedio anual superior al 1,5%. Para el inicio del nuevo milenio la administración de Jorge Batlle mantuvo un déficit fiscal promedio levemente superior al 3%. Este rápido recorrido por la historia reciente del déficit de los distintos gobiernos es por demás elocuente. Por último, es bueno considerar algunos ejemplos internacionales que muestran el esfuerzo o costo fiscal que la actual megacrisis le está suponiendo a diversos países. Las cifras muestran que aun en este contexto hipercrítico, el incremento del déficit de nuestro país dista años luz de la mayoría. Si se analiza el incremento del gasto fiscal previsto para 2009 respecto a 2007, el premio se lo lleva Islandia con un aumento superior al 18% de su PBI. Le sigue Irlanda con algo más de 14%, Chile, cerca del 13%, EEUU algo más del 12%, Hong Kong con casi 10%, similar caso es el de España. Japón y Gran Bretaña 8%, Perú y Costa Rica cerca del 6%, mientras que en Uruguay el incremento previsto es de 2%.

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