MANEJO INTELIGENTE DEL CAMPO NATURAL
Algunos de los puntos del proyecto, como el tema del manejo del campo natural de modo racional, no son ajenos a la zona, hace tiempo que los vienen trabajando.
Había trabajo previo, sobre todo en el sistema de pastoreo rotativo, en un grupo de productores, por el año 2000, que luego se disolvió pero con algunos integrantes seguíamos en contacto, intercambiando experiencias, y pudimos observar que esos sistemas de pastoreo rotativo en campo natural funcionaban muy bien, de forma económica, y tratamos de incluir esa experiencia en la propuesta.
¿Cuáles son las principales características de ese proyecto?
En mi predio hay dos áreas claras: una zona de lomadas y otra de bañado. En la parte de lomadas tenía armado un sistema de pastoreo rotativo intensivo, con 60 potreros, un sistema resuelto, y en principio queríamos extender eso al resto del campo. El proyecto tenía varios componentes, uno era la subdivisión del área del bajo, no en unidades muy pequeñas porque no lo permite el tipo de suelo ya que entre otras cosas es inundable. El campo tiene una extensión de 680 hectáreas; 300 son bañados. La idea era dividir ese potrero en 3 o 4 parcelas para poder manejarlo mejor, y lo dividimos en cinco partes. Otro aspecto era dar abastecimiento de agua de buena calidad, porque a pesar de que se inunda, en verano se queda sin agua. Por último también proyectamos hacer un trabajo sobre la sombra.
¿El proyecto original tenía también un componente de siembras?
Sí, hicimos un mejoramiento en esa parte de campo que fracasó porque agarramos un par de años secos. El otro componente es que queríamos hacer una exclusión de campo, una estrategia que tiene como finalidad la recuperación de campo natural. Se evita el ingreso de ganado a esa parte durante un tiempo prolongado, por ejemplo dos años, manejo que determina la reaparición de especies de calidad que se han ido perdiendo en el campo, por el pastoreo continuo, que lleva ya cientos de años. Hicimos exclusión en una parte, no tanto para recuperar especies sino para conservar el pajonal, porque por otro lado se manejó la idea de eliminarlo mediante rotativas y el pastoreo extremo de los animales. Entonces se nos daba la contradicción de que queremos conservar el medio ambiente, pero por otro lado estoy destruyendo la vegetación nativa del lugar, entonces dejamos una parte bruta del pajonal cerrada.
Son campos que tradicionalmente, ¿cómo los manejan?
Controlamos el crecimiento del pajonal por medio del fuego. Esto genera que no haya crecimiento de árboles en esa zona del campo, entonces intentamos que al dejar esa parte protegida pudiera venir algo de monte nativo, con dos objetivos: aportar para la sombra y conservar especies nativas.
El proyecto básicamente incluía los elementos que ya mencioné; estaba en el tope aceptado por el PPR en cuanto a monto, que era de 10.000 dólares, por el tamaño de nuestro predio nos daban un componente de subsidio de 60%, el 40% lo pusimos nosotros. Después el costo final fue mayor; en la marcha surgen sorpresas, por ejemplo había presupuestado un pozo de 20 metros de profundidad que al final fue de 40 metros.
La sequía puso de relieve el tema del agua y su manejo. ¿Cómo instrumentaron ese aspecto?
En cuanto al agua, manejamos un criterio ambientalista. Para ello hay que limitar lo más posible, si es posible totalmente, el acceso directo del ganado a las cañadas; hay que dar el agua al ganado y evitar que los animales se sirvan, para eso la opción más tradicional es el tajamar, posibilidad que descartamos de plano. Tratamos de recomendar en los casos que fuera posible, y nosotros lo hicimos así, el pozo con bomba, molino, tanque australiano y bebedero circular.
Son ideas que a los productores en general les cuesta aceptar, por lo menos les cuesta invertir en ello. ¿Qué se puede destacar al respecto?
En cuanto a los bebederos quiero destacar que encontramos un modelo particular que nos dio mucho resultado, con once chapas del tipo del tanque australiano, armado sobre una plataforma de balasto alta, porque son campos bajos. Es un bebedero que tiene una capacidad de 35.000 litros y sirve no sólo como bebedero sino también como reserva. A su vez como tiene una circunferencia importante, permite el acceso a una cantidad grande de ganado. Nosotros tenemos dos bebederos de ese tipo que situamos cada uno en un piquete de cuatro a cinco hectáreas. Los animales acceden desde varios potreros. Otro detalle es que ese sistema se utiliza en verano, cuando hace falta, ahora con lo que llovió hay agua en todos lados y el sistema queda cerrado. Entonces todo lo que se trilló en el verano se recupera. Tenemos cuatro pozos en el establecimiento, lo que nos da una seguridad en la materia.
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