Intensa corrección de estimaciones
La presentación de la revisión de las Cuentas Nacionales, realizada por el equipo del BCU que coordina la economista Lourdes Erro, la semana pasada, ha generado un intenso proceso de revisión de las estimaciones que utilizan las consultoras y analistas económicos.
Lo más urgente de esa revisión ya tiene visibilidad pública y refiere a la proyección del nivel de actividad a partir de la precisión que surge de la nueva información respecto a cuales son, efectivamente, el momento, el ciclo y la nueva tendencia del crecimiento. El BCU ha optado por ubicar los nuevos números principales: 8,9% de variación del PIB en el año 2008 respecto a 2007 y de 0,8% en la variación desestacionalizada del último trimestre del año. Sobre esa base cada uno hará su propia estimación de cuál es el arrastre que proyectan esos datos abiertos en la formación del PIB de este año. A esa estimación singular de arrastre que no es única por cierto se le sumarán las propias estimaciones sobre cómo irán ingresando las variables del entorno sobre sectores que ahora adquieren ponderaciones diferentes en términos de creación de riqueza.
En eso está trabajando también el Ministerio de Economía y los equipos que en la administración central y las empresas públicas deben realizar algunas correcciones presupuestales. Se supone que, en particular, la unidad de asesoramiento técnico de la DGI y su similar del BPS deben estar reexaminando sus proyecciones en una discusión tensa con la oficina de programación macroeconómica del MEF.
Dificultades de financiamiento para las ONG
Pero la revisión obligada se extiende a áreas más amplias de la actividad económica y social.
Por ejemplo, se supone que los nuevos datos y la confirmación que en una matriz más amplia el crecimiento tendencial de la economía uruguaya es sostenible en tasas mayores a 3%, sobre un nivel del PIB per cápita superior a los US$ 9.000, coloca al país en una posición de negociación aun más débil frente al financiamiento proveniente de la cooperación internacional.
Este es un tema que importa sobremanera en Uruguay debido a la amplitud de las redes de solidaridad social y sus vinculaciones de financiamiento con fuentes de recursos solidarios o de donaciones regulares. Las dificultades de este tipo de financiamiento ya se habían comenzado a sentir cuando el PIB rebasó el techo de los US$ 6.000 per cápita y se expresan en una serie de inconvenientes o cese de actividades en esta área de asistencia social.
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