RENOVACION DE LA DISCUSION AGRARIA
El éxito que ha tenido la 14ª Expoactiva que acaba de finalizar llama la atención sobre la capacidad del sector agropecuario de mantener su lugar como foco de atracción de capitales en un entorno de mucha incertidumbre. Los datos son conocidos, pero todos ellos son insuficientes para determinar cuál es el grado de sustentabilidad real de un crecimiento que continúa expuesto a factores de riesgo elevados. Hace ya muchos años que la discusión del estancamiento ha dejado paso a otras, más complejas, que sobre todas las cosas, intentan definir cual es el grado de atención real que debe tener la política agraria en el entorno de una política económica a la cual ha estado subordinada tradicionalmente.
El agro uruguayo está sometido a una excepcional experimentación productiva, cuyos resultados positivos parecen invulnerables a todas las crisis bursátiles y climáticas en el transcurso de los últimos diez años al menos. Es probable que la nueva matriz de las cuentas nacionales que el BCU ha de informar en la tarde de hoy pueda develar algunas incógnitas respecto a cual es, realmente, el aporte del valor agregado agrario a la riqueza que el país produce anualmente. Las bases de datos históricas han sido violentadas por la nueva realidad económica y empresarial del agro y, ahora, es preciso repensar todo desde un escenario prometedor. La vieja discusión sobre la cuestión agraria reconoce ahora el crecimiento y desplaza las dudas hacia su sustentabilidad.
Ese enfoque de la sustentabilidad promueve la discusión del riesgo en una acepción que incorpora lo climático y lo ambiental pero que se concentra en una pregunta principal: ¿de qué manera es posible mejorar los contratos que faciliten la innovación de riesgo y permitan aumentar las aún deprimidas tasas de reinversión del excedente agrario en el largo plazo? Ese es, precisamente, el punto escasamente desarrollado en las intervenciones de los precandidatos en el cierre del domingo.
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